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La Poesia

Literatura

ESTIAJE

ESTIAJE

ESTIAJE

 

Mayo quiere llover

como una larga promesa suspendida en la distancia,

atisbando ventoleras de humo en el ojo

quiere preñarte con flor la tierra

y hacerte las manos bálsamo un centrífugo

y cortar con sus piernas

la pereza que aletarga la arboleda.

 

La tarde quiere caerse

abierta de agua insincera

de ciertos ausentes platinos,

gimiente, delgada; muda de estrella

descuelga su rojo cabello

entre el barroco ensimismamiento

de viejos lánguidos aleros.

 

La tarde rolliza de areolas purpúreas

se extiende amodorrada y vana

sobre la vela hormigueante de las callejuelas,

quisiera copular con el cielo, pero le anidan

tordos en el ombligo.

 

Yo quisiera lloverte con esta tarde ignívoma

amarrada al principio de la historia

que el tiempo surcó entre tus dedos;

lavarte el silencio con la voz que te olvidaste durmiendo;

atizarte las pupilas

con un relámpago indecente y nocturno,

devolverte a mayo

y al ceniciento terciopelo que recubre los duraznos.

Yo quisiera morir a llueve que llueve

sobre el lirio oscuro de tu boca.

 

 

©2017, Daniel Mendoza

Yo nada soy —¿Quién soy?—. Una gota de agua que se evapora en el desierto, acaso. El grito parturiente de un recuerdo que se despeña en los fosos de la memoria. Un día que cae llorando, cae por siempre, y caigo yo. Lo mismo que el desierto yo soy nada y lo soy todo. Espejismo del ocaso habiendo vivido un día. Habiendo vivido un día, me voy yendo con la noche. Contracorriente, frío y vil, nada yo soy, acaso de un tibio cadáver reminiscencia. Daniel Mendoza

1 Comment

1 Comment

  1. Adrián

    23 noviembre, 2017 at 9:49 pm

    Como siempre un poema genial que eriza la piel y acaricia el alma, convertiste la tarde en una canción!!! Extraordinario!!!

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