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Lucha en la ducha

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Lucha en la ducha

Y, a quién le importa...

Lucha en la ducha

A veces dejo que las palabras surjan solas y mis dedos tecleen lo que mi voz le susurra. Pero hoy sé que no es mi voz la que lo hace, sino mi inconsciencia, esa que tantas penas me trae y algunas risas de vez en tanto.

 

Son tantas las veces que veo palabras sobre las cosas, sobre la frente de las personas, sobre los sobres, sobre las cuentas, sobre las sobras… Son tantas las veces que, cuando me ducho, no canto canciones ni tarareo melodías sino que rimo sin pensar en una sola de las palabras de las que digo y, cuando termino (puede tomar más de una hora si estoy solo en casa), descubro que por el desagüe de la ducha se ha escapado alguna de mis mejores obras de hojalata. Es lo que tiene la poesía, que viene y va, y más va que viene, que es lo mismo, pero para Dios siempre seremos poetas.

 

Me gustaría deciros que mis palabras alientan a cientos, a miles, a multitudes, pero no. Mis palabras me alientan a mí, que es mucho, y despiertan en mis amigos y familia risas que comparto con orgullo. Alguna lágrima, quizá, pero poca reflexión, que es, en realidad, para lo que escribo.

 

Pero nadie me roba el gusto de teclear.

Nadie me prohíbe decir, escribir, expresar, volar…

Con mis palabras no soy nadie y sin ellas ni siquiera existo y, a fin de cuentas, ¿para qué escribir si con la boca ya se puede escupir?

 

Este poema es para los caídos, vivos o muertos, eso ya no importa más.

Descansen en sal.

 

LUCHA QUE TE DUCHA

 

Y a veces, solo a veces, cuando es de noche y hace frio

me despierto taciturno pensando en mariposas

en campos de rosas y amapolas

que fueron sesgados más allá de los rayos del sol y el agua del rio.

 

Los caminos que no llevan a ningún lugar son los más transitados

Los candiles que encendieron apagaron el reflejo de las sombras

Las palabras que dijeron bajo el amparo de una alfombra

Tejieron el tedio del pueblo en el sendero equivocado

Fumaron del vaso engrifado en el faro encantado

Leyeron los versos de la luna en la noche de San Juan

Vendieron sus cuerpos, sus almas, y poco más tenían

Limpiaron el vino con brandy de primera

Y qué aprendieron se pregunta la enfermera:

Nada es todo si los escondes con decoro y bajo llave en el zaguán.

 

Y a veces, solo a veces, cuando es de noche y hace frio

me despierto taciturno pensando en mariposas

en campos de rosas y amapolas

que fueron sesgados más allá de los rayos del sol y el agua del rio.

Las mazmorras albergaron el destierro de los hombres

No hubo dudas de que fueron gusanos babosos

Sus sollozos se oyeron más allá de los cerros nublosos

Sus lamentos despertaron el monstruo y su nombre

Saciaron su sed pero no acabaron con el hambre

Apretaron sin saber cómo atrapar las palabras en un suspiro

Forjaron su ira con disparos de paja de mil guajiros

Amedrentaron civiles con mentiras y trajes de luces

Y qué aprendieron se pregunta el pontífice:

No hay mal que dure mil años en el parque del Retiro.

 

Y a veces, solo a veces, cuando es de noche y hace frio

me despierto taciturno pensando en mariposas

en campos de rosas y amapolas

que fueron sesgados más allá de los rayos del sol y el agua del rio.

 

Ingentes cantidades de almas no hallaron ninguna respuesta

Los lugareños abandonaron el arado abatidos en manada

Muchos sabían de poco y ninguno sabía de nada

Otros huyeron con una mano atrás y su maleta a cuestas

Los disparos no cicatrizaron nunca y todavía hoy el odio apesta

Respiraron hondo y los muros de antaño fueron paredones

Su delito sin acuse de recibo aun resuena en las hélices de los aviones

Las querellas de cunetas se cubrieron a toda prisa

Y qué aprendieron los políticos se pregunta la muchedumbre sumisa:

Ni uno solo de los damnificados pone sobre la mesa sus cojones.

 

Y a veces, solo a veces, cuando es de noche y hace frio

me despierto taciturno pensando en mariposas

en campos de rosas y amapolas

que fueron sesgados más allá de los rayos del sol y el agua del rio.

 

Pablo S. Abascal

Poeta, profesor, aventurero y libre pensador, cuando libre. Desde 2016 dirijo y edito la revista poética Retales Amarillos en la que reunimos poetas y poetisas que, desinteresadamente, nos brindan su textos para su expansión internacional.

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