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La Poesia

POESÍA O PLOMO, JUEPUTA.

Opinión

POESÍA O PLOMO, JUEPUTA.

Netflix es a Escobar lo que la poesía es al mal.

“Biemparidos” lectores de la-poesia.es, es hora de dinamitar los clichés que queden sobre la poesía, hoy haré de mecha. El título de este texto es un clickbait clarísimo, pero qué poesía no aspira a remover la curiosidad del potencial lector desde el propio título y sobre todo, qué poeta no ansía captar la atención del receptor de su obra de manera inmediata y fácil. Realmente todo artista vive de los reclamos que sea capaz de crear acerca de su arte y toda cultura sobrevive a base de la fama, sostenida en el tiempo, que sea capaz de generar con todos los medios a su alcance. El título de este texto alude a una serie mainstream de televisión cuyo éxito reside en potenciar la figura de uno de los mayores delincuentes de la historia contemporánea (que no se molesten los dueños del poder financiero ni sus capos de la política, Rodrigo Rato no te rayes), en un caso más de cómo el mercantilismo artístico es capaz de convertir en producto atractivo algo, que objetivamente es malo, deleznable u horrendo, y este es el concepto con el que chapotearé y salpicaré a los ojos con los que miro el panorama poético.

Alerta spoiler: las poetas escribimos y/o recitamos para gustar. Primero a nosotras porque somos egoístas, segundo a nuestro potencial público y tercero, para gustar a todas aquellas personas clave que hacen que escribir poesía siga mereciéndonos la pena y teniendo sentido. Existe una autoconfirmación artística de la ruta establecida en nuestro egotrip, una seducción intelectual del lector/oyente y una demostración de talento, en cada obra. Hasta el poeta más taciturno y sombrío se alimenta de satisfacción y no hay nada que deje más satisfecho al artista que una buena ovación o un halago de la persona adecuada. Y esto no es negativo, ojo, no es censurable, en todo caso debo criticar la falsa modestia o la hipocresía tal que lleva al sentir general a una deriva distorsionada en la que parece que lo correcto es lo humilde y lo humilde pasa por la tristeza, la soledad y la penuria. No amigas, cuando un artista expone y comparte su arte, en este caso por escrito o interpretado, su objetivo de éxito puede ser la fama, el dinero, el orgullo de demostrar talento y recibir halagos, puede ser todo esto y seguir siendo humildemente respetuoso con el resto de artistas, con la sociedad y por lo tanto no necesariamente sea algo reprobable.

Con esto último juega la susodicha serie de televisión (Narcos – Netflix), rompe el cliché de lo “socialmente reprobable” convirtiendo al villano en héroe y al asesino en persona. Traigo esto al terreno de la poesía porque considero que es la poesía la que ejerce ese mismo efecto transformador tolerante sobre el poeta y su obra. Un ejemplo para que se entienda, seguro que habéis escuchado o leído a poetas hablando de temas horribles, maltratos, desórdenes mentales, bajos deseos, actitudes machistas, apología de delitos… y rara habrá sido la vez que esos poemas no hayan terminado con un aplauso. Con esto quiero explicitar la capacidad de transformación positiva que tiene el lenguaje poético. Puedes echar lo peor de ti y de este mundo y ponerlo encima de la mesa, que al tamizarlo a través de la poesía se convertirá en el azúcar glas de un aplauso o en la harina de la base del pan que alimenta la sonrisa de un seguidor. Me resulta sobrecogedor pensar que puedo aplaudir un poema que defiende el suicidio porque me haya gustado y entretenido artísticamente cuando lo que surement estoy haciendo es fomentar la reafirmación de un suicida en potencia que está gritando ayuda de manera subliminal a través de su poema. Y quien dice aplaudir un poema autodestructivo, dice utilizar las expresiones de los narcotraficantes de la serie y decirle “jueputa, gonorrea” a un colega entre risas cuando, si no fuera por la serie, serían insultos y amenazas varias dignas de los delincuentes sudamericanos que aparecen.

Esto llegó a los estudios centrales de mi cabeza y lo emito a vuestras antenas,
estad atentas que seguiré compartiendo ideas y poemas, inquietudes y teoremas,
reinventando mis problemas y convirtiéndolos en temas, de conversación,
una reconversión de mí, tratando de ser mejor versión, y conseguir tu diversión.

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Raper, aprendiz de poeta y futuro repentista.

2 Comments

2 Comments

  1. Marta

    5 agosto, 2017 at 3:23 pm

    “La tristeza es mucho más fotogénica que la alegría”. Se lo lo escuché ayer a un poeta, Marwan, en la radio y me lo apunté porque también lo creo. 😉

    • Ru

      6 agosto, 2017 at 11:47 pm

      Es la potencia del lenguaje poético, verdad? transforma en mariposas (para el receptor) cualquier capullada del autor. En ese sentido se parece al lenguaje cinematográfico (con el que se ganan la vida productoras como Netflix, directores, guionistas, actores…).
      Un besazo Marta!

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