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La Poesia

Del viento y el mito

Poesía

Del viento y el mito

En las burbujas, el tiempo

se dibuja en el aire,

breve.

Como los sueños

y las caricias.

Como cuando me reconoces triste.

o te reconoces enrojecido

en un suspiro.

Uno de tiempo breve

y sueños de aire

de dulces encuentros

en tus pupilas

de llanto y

un hasta aquí

por la petición de un beso.

Para aferrarme y aferrarnos

a la vida de tiempo suspirado,

como el único cantar posible.

El único reloj.

La verdadera oración

en un encargo tardío

y la huella del deseo:

pequeño,

con fuerte olor a canela.

 

¡Descúbrete!

lleno de ceniza de mariposa

casi transparente

bailando con los muertos

embadurnado de sombras.

Mientras en la mesa

el silencio paraliza las palabras huecas

y las letras minúsculas se escapan en una tirada.

 

Hoy supe

que murió la mirada

para dar la bienvenida

a las manos piadosas

y a las preguntas indecentes.

Aquellas que revuelven la sonrisa

para entender que tus cosas son las mías.

Y es aquí donde

crucificamos el tiempo

ordenando de nuevo las estrellas

reventando el destiempo

del hombre nuevo.

El que vive al borde de la constante

sequía de espíritu.

Entrampado en la niebla

de una ficha personal.

Incapaz de sentir más allá de los montes,

o de la noche (que no tiene)

o de la mitad de su cabeza,

o del consentimiento de las letras

encostrado en su puta vida.

Almas presas

que aúllan en la oscuridad.

 

Dame la mano,

ven conmigo

rescata el viento y el mito

para repartirlo en varios susurros

al oído

y en la desembocadura

de un posible beso con alas.

Ese beso capaz de recorrer los hombros

y lamer los colores espléndidos

que salen del ombligo;

humos valientes, llenos de desvelos y

sueños escondidos.

¡Anticipémonos a lo bello

implorando que sea cierto!

 

Mañana

quizás me de cuenta del espejismo.

Daré vueltas a la presencia y a la ausencia.

Girando sobre sí mismo percibiendo

lentamente como desaparece.

Mañana

quizás me consuele con el enigma

del giro como si sólo fuese un juego.

Mañana

quizás

sean solo los pensamientos los que giren

en vibrante laboriosidad.

Subrayando la demencia.

 

En cualquier caso

mañana

estaré forzada a comparecer

en un encuentro sutil y en la cama

recordaré

que no hubo beso,

lo breve que es el tiempo nuestro,

lo vacías que quedan mis manos.

 

 

Foto; Janet Val Triboullier

 

Docente de lado de la infancia y el arte, artista de inspiración, mujer de abrazos y de caminatas. Soy azul y de aire a veces a ratos nube también.

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