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La Poesia

LA LUNA EN TU GARGANTA

Poesía

LA LUNA EN TU GARGANTA

LA LUNA EN TU GARGANTA

LA LUNA EN TU GARGANTA

 

¿Qué soy yo? Una milésima parte de nada.

Una esquirla de luz

que apagada se somete a tu llama,

una vaharada de sinrazón crónica,

el puñado de raíces que atan y dislocan

la insensibilidad de tu rodilla.

 

Soy el embrión de polvo que cayó de la piedra.

Una turbia gota de tu ojo cerrado al sol,

la muerte de tu muerte,

el sórdido abrazo de tu tierra empapada.

 

Soy nada más cobardes parodias

de mis propias sombras

tiritando de sueño bajo el dosel del olvido;

una tos persistente,

un embargo del viento.

 

Mi carne en tus huesos, madrugada de fondo.

Soy, ¿qué soy? Nada.

Dos veces menos que nada.

 

Rumor de agua seca

en el estanque de nadie.

Un hilillo de sarro al final de tu muela.

Estereotipo errabundo del sonrosado vacío

en la palma y el ojo que me dejaste quietos.

Un beso inconcluso / Soy.

 

Un hartazgo de sed;

buscador desempleado, rigor mortis ausente,

el compendio mínimo ilustrado de todos tus fracasos;

una canción asmática.

 

Desnudez de más nada. Soy y vengo.

La mofa y circunspección radiantes

de que hace gala tu calavera exacta.

Soy, ¿qué putas soy?

 

Un par de zapatos nuevos bajo la cama,

el único imbécil que rio en tu velorio;

ejecución atómica de betún

un terrorista de plastilina.

Manojo de mañas varias e improcedentes. Soy.

 

Soy una amputación de mis fetichismos

a tu esternón implantada;

el tipo que en todas las fotografías

sale siempre pintado de azul.

 

Cualquier enfermedad edición limitada

como las que nos regalábamos

para no faltar a tiempo a la costumbre

y a la gradación.

O las que ahora te grito,

cada viernes de algún mes,

para infortunio de toda la quisquillosa

población del camposanto.

 

Soy una pendejada absoluta y reiterativa,

soy como tú, nada más que al revés.

Soy sable de cartón

en el tahalí de este año manco,

alopecia de moscas.

Mi oído que no te escucha

tu lengua que no me habla, soy.

 

Soy también quien tiene unas ganas rabiosas

de golpearte la boca con un ramo de lirios.

O de calentar la navaja en mi sangre

y ver tu alma y mi alma

evaporarse sobre ese hocico obsceno.

 

Soy nada en comparación a mí mismo

Soy el verano terrible de tu embalsamamiento

Soy una marca de nariz en tu ventana

Soy la luna que guardaste en tu garganta

la noche anterior a convertirte en mi muerte.

Soy la muerte de tu propia muerte.

 

Y sin embargo soy nada.

 

 

 

 

 

D.R. ©Daniel Mendoza

 

Fotografía: D.R. ©Victoria López

 

Yo nada soy —¿Quién soy?—. Una gota de agua que se evapora en el desierto, acaso. El grito parturiente de un recuerdo que se despeña en los fosos de la memoria. Un día que cae llorando, cae por siempre, y caigo yo. Lo mismo que el desierto yo soy nada y lo soy todo. Espejismo del ocaso habiendo vivido un día. Habiendo vivido un día, me voy yendo con la noche. Contracorriente, frío y vil, nada yo soy, acaso de un tibio cadáver reminiscencia. Daniel Mendoza

3 Comments

3 Comments

  1. Adrian

    2 septiembre, 2017 at 6:18 pm

    Hermoso simplemente, bello, bellisimo siempre me siento muy identificado con tu poesía, tu decir es asombroso genial amigo

  2. Janet Val Triboullier

    1 septiembre, 2017 at 6:06 pm

    Una Nada te saluda!! Somos.

  3. selva

    30 agosto, 2017 at 3:50 pm

    yo soy nada, tu eres mucho y mucho mas.Me encanta leerte y quedarme en silencio con mis pensamientos.

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