Connect with us

La Poesia

MARINA NAUFRAGIUM

Poesía

MARINA NAUFRAGIUM

MARINA NAUFRAGIUM

 

 

                                                      A Mariana

 

 

A veces pensaba que tú llegarías

a quedarte bien quieta entre hoy y mañana

 

 

que no faltaría el momento en que dieras

con esa lústrica gana de meterte las sienes

en la encía del remolino de un ala de mosca

o libélula.

 

 

Por eso y muy de vez en cuando

como los aguaceros del mes en que llegaste

me asomaba a las comisuras del cielo

para asegurarme que no estabas ahí

 

 

aovillada en ti misma

lavando en el río tus ojos de agua

ni peces ni escarcha

giraban en torno de tu alma menguante

 

 

ni grises festejos de flores calladas

ni nada que hacer por arrancarte el silencio.

 

 

Y ahí me quedaba

de puntillas parado

un rato bien largo,

Marina de todas las caracolas

 

 

nada más viendo que no dormías

con el regocijo de los libertados

tozudamente enredado entre el labio y el dedo.

 

 

Cada vez que subía

qué miedo qué angustia no sabes

pegados como lapas calientes

a la boca del estómago,

Marina de todas las muertes,

nada más imaginar

que a la ausencia podrías no faltarle.

 

 

Pero faltabas, Marina sin escollos

Marina Naufragium

Marina de todas las tempestades

 

 

y yo que no cabía en mis propias manos

de los relámpagos que hacías cantarnos

Marina del sol que viene y se va

tejiendo señales electroacústicas

en los costados de tu cabello.

 

 

Muchas veces creí que continuaría siendo

lo que tú y yo inventábamos

con nuestros retazos de tiempo

 

 

mas llegado el momento

Marina Ferox

Marina Perfidus

Marina Defunctus

 

 

abriste al río los ojos

y a la nada los labios

y diste a luz sepulcros secuaces

y soñaste la ola de la tormenta de tu alma

 

 

y me soñaste en la arena del olvido de mi alma.

 

 

 

 

 

 

© Daniel Mendoza

Continue Reading

Yo nada soy —¿Quién soy?—. Una gota de agua que se evapora en el desierto, acaso. El grito parturiente de un recuerdo que se despeña en los fosos de la memoria. Un día que cae llorando, cae por siempre, y caigo yo. Lo mismo que el desierto yo soy nada y lo soy todo. Espejismo del ocaso habiendo vivido un día. Habiendo vivido un día, me voy yendo con la noche. Contracorriente, frío y vil, nada yo soy, acaso de un tibio cadáver reminiscencia. Daniel Mendoza

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in Poesía

  • Poesía

    A Tientas, Isabel Rezmo

    By

  • Poesía

    206

    By

    Hienas huyen de leones y petardos. Colibrís liban; no tienen alarmas. Hienas acaban siempre de altos...

  • Poesía

    RESET

    By

    En febrero del 2018 participé junto a otros autores en una exposición de varios artistas y...

  • Actualidad

    DEL DOLOR Y OTROS VICIOS

    By

    XII POESÍA RECITADA. -Mi frágil reino-Esta poesía no hay que escucharla, hay que sentirla. La introducción...

  • Poesía

    By

    Las piedras se van amontonando y crece la coraza como un islote en medio del latido....

Popular

Artículo

Ilustración

Poesía

Poesía

RESET

Poesía

206

To Top