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La Poesia

“RACHAS DE AMOR DESORDENADO”

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“RACHAS DE AMOR DESORDENADO”

El desamor como punto de partida.

El tema del desamor es siempre motivo primero y último en la producción poética y literaria.

Si analizáramos el papel que ha desempeñado este tema nos encontramos con un filón que ha doblegado amores, disparado duelos, afrentas, o motivo de suicidio. Y el poeta no está exento.

Ahora mismo recuerdo los versos de

Luis Cernuda..

“Aquella noche el mar no tuvo sueño. 
Cansado de contar, siempre contar a tantas olas, 
quiso vivir hacia lo lejos, 
donde supiera alguien de su color amargo.”…

El mar es la eterna marea que va y viene en amores frustrados o reñidos, su componente poético y onírico.

O los versos de Neruda:

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso…”

La tristeza puede reflejarse en tan sólo unas pocas palabras, ya que cuando se eligen bien el mensaje es claro y conciso. Hay quienes prefieren lidiar en ese momento triste con palabras de ese estilo, aunque para otros no es la mejor opción.

Pero al margen de citar autores que todos conocemos y que nos inspiran, hoy voy hablaros de otra clase de amor, y de desamor. Esas rachas que crecen a la deriva, y se quedan en la piel punzando como dagas o estiletes. Ese abandono que queda desconcertado en nuestro corazón y se convierte en una locura capaz de sucumbir a otros labios y a otro cuerpo, en un afán de olvidar cuando nunca es olvidado.

Y qué decir cuando la noche se queda a nuestro lado, como una sombra perenne capaz de llevarnos a la locura a esa impunidad que juega sus cartas hasta que el alba se acuerda de venir. Y con la noche la luna. La luna que es compañera nuestra  y que parece ir a nuestro ritmo.

Porque Rachas de Amor Desordenado del poeta Jesualdo Jiménez de Cisneros, (Esdrújula Ediciones , 2018)  habla de todo este plantel de idas y venidas entre el insomnio, el dolor, el desamor y la luna. La luna que es el personaje de nuestro viaje diario. La luna que guarda secretos y que guarda en sus fases, en  cada movimiento, un extraño imán sobre nosotros y nosotros sobre ella.

Los mortales creamos nuestros dioses o los hemos creado bajo su influjo.

Cuatro  partes tiene estas rachas con cuatro fases lunares claramente diferenciadas. Por ellas navega el poeta tal como muestra su prologuista Rodolfo Serrano por la intimidad,la frustración y el goce del amor. Pero ese goce no puede partir si antes no hay dolor…porque la oscuridad de la noche deja paso al alba…y la luna es la amante del alba, o el alba el amante de la luna: durante el día juegan. Tener juegos prohibidos, a veces pecadores, a veces incestuosos, a veces puros. Estamos sujetos y predestinados a un maldito influjo en función de nuestro amor, de nuestra vivencias, de nuestra desolación.

¿Puede ser placentera esa desolación? Es evidente:

“Preguntemos a los astros

o a todos los santos

qué podemos darnos

más allá de dañarnos”…

 

 

Convencerse que desde el desamor; es posible, convocar y buscar el amor, aunque a veces sea para olvidar o para distraer su terrible caos:

“Subí lento y cabizbajo la ladera

hasta conseguir erguir mi espalda,

dispuesto a coronar aquella colina

 que adivinaba tras la bruma, allá lejos,

y lanzar el rugido del amor herido…”

 

Es la fase más hiriente y más decreciente del amor y por ende, de la Luna.

Lo poético se desgrana con términos  oníricos, ejemplo en su poema Círculos Concéntricos  cuando utiliza palabras como: distancia, azul, huida, nubes, puñales, mentiras y versos. Porque el verso es verdad y mentira, un ladrón o un hechicero. La distancia es una fina huida con puñales que pervierten, o la traición hecha a medida.

La segunda fase Luna Nueva”:

“Nada está perdido si se tiene el valor de

proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo. (Julio Cortazar)”.

 

El ser humano es muy elástico. Es una esponja igual que un niño, con capacidad para poder  absorver lo malo, y convertirlo en conocimiento, experiencia.

Jesualdo  pone esta cita de Cortazar al incio del segundo bloque.

Los demonios han aflorado, y la quema del último cartucho ha dejado que sobresalga un resquicio de esperanza. Como todas las noches la luna hará su presencia  y será más clara, más nítida, más perfilada. En el desamor  perfila el camino, se acepta la derrota cuando estás preparado para dejar paso a la esperanza del amor. La cera se consume y queda la llanura para sembrar de nuevo.

En su poema “Ha Comenzado a Llover” dice Jesualdo:

“Los muros se alzan

para ser derribados a través de la palabra

y del amor”.

Hay un nuevo horizonte que solo es posible cuando aceptamos, comprendemos y salvamos los muebles que quedan aun conscientes.

Es un bloque mucho más sereno. Mucho más filosófico, porque ya no se hace un canto al desastre del abandono, si no más bien una tesis sobre el estrago del amor, sobre la causas y las consecuencias que trae consigo la pérdida y la desdicha:

“Debí mostrarte lo único 

que sobrevive a esta dimensión: el amor

Que aunque te parezca poco

lo es todo, porque todo

es susceptible de ser amado:

un árbol, una mujer, un gato.

 

Más adelante encontramos versos como:

“El amor jamás se encarnará

en puño cerrado.

(maravillosa alegoría el poema Los Pájaros).

 

Es el comienzo de un ciclo personal, de un ciclo a la redención y la conversión. Los poemas caminan hacia algo más de suavidad y encontramos al poeta buscando en lo que observa y le rodea el amor, la gran fuerza motriz del universo.

Y se queda al final, abriendo la ventana, sacudiendo las paredes y golpeando las puertas. El desafío, el duelo, las horas muertas:

“Vuelvo a tensar la cuerda,

a cerrar los puños,

a morder el labio”.

 

La luna como testigo de nuestro avatar, en silencio nos observa…La resurrección está iniciada pero debe crecer, es el tercer bloque, debe  asentar raíces en nuestro interior. Me gusta mucho los títulos de esta fase. Cortos y determinantes: LuciérnagasNo seamos niños, Ser FelizDeterminación,

Cierra este hermoso bloque con un poema que habla, que somos aquello que vivimos,  el resultado de lo que amamos en uno de los poemas mas hermosos del libro:

“Soy todas las mujeres que me amaron.

Mis dudas,

mis inseguridades,

mis complejos, mis miedos,

incluso las propias certezas,

son todas las mujeres que me amaron.”

 

Somos seres que amamos, tendemos al amor, porque es una necesidad intrínseca:

 

El día perfecto,

la premonición de lo cierto,

la caza, el bosque, el ciervo.

 

Más alegorías, una mística encerrada en la belleza de la realidad y la naturaleza. (Inevitable me ha recordado este verso a San Juan de la Cruz  en su cántico a las criaturas: al ciervo, el bosque…). Porque todo lo que nos rodea es amor, amor del bueno que solo cabe cogerlo, y llenarnos, y estamos ante el último grito donde el poeta está llegando a la meta.

Llega la respuesta a sus preguntas:

“Quiero clamar al verso,

y postrarme ante él,

reconociendo  su superioridad,

ante esta nítida mediocridad.”

 

“Dime, ¿qué sería el mundo sin poesía?

 Dime, ¿qué sería el mundo sin amarte?”

 

He dicho muchas veces que la poesía es la única que nos salva, que en ella encontramos refugio y en ella encontramos el significado de la vida. Y aquí en este libro de poemas, hay tanta vida reflejada, que todos en algún momento nos sentimos identificados con lo que está expresando Jesualdo.

Es inevitable este ciclo que parece sin fundamento, un loco torbellino que nos asola, pero que es intrínseco en el ser humano. Y llega el alba, y todo parece más claro. El sentido  a tanto desasosiego se concentra en un solo objetivo,  para ello nacimos, y con él morimos: intentar amar, ser amados, no estar solos.

 

“Me encontrarás pensativo

en el filo del andén esperando

a que vengas a pagar mi rescate,

porque no me iré sin ti a menos

que volvamos a casa de la mano”.

Gracias Jesualdo por este amor, este desamor, estas rachas que nos perturban, pero que nos dan vida de nuevo.

Isabel Rezmo.

 

Sobre el Autor:

http://www.jesualdocisneros.com/

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Poeta. Prologuista. Talleres. Reseñas. Correcciones Isabel Rezmo, (Úbeda, 1975) Poeta, formadora, maestra, gestora cultural y prologuista. Miembro de varias asociaciones de escritores. Dirige y presenta el programa de radio "Poesía y Más" en Onda Úbeda; y colabora en la emisora universitaria en Jaén UNIRADIO en el programa "Desde Jayjan" del poeta Manolo Ochando. Realiza talleres de iniciación a la poesía en Ed. Primaria y Secundaria; y colabora en varias revistas digitales nacionales e internacionales. Coordinadora de los Encuentros Internacionales de Poesía que se celebran en Úbeda en el mes de junio. Sus versos han sido traducidos al rumano, armenio, inglés, hebreo, italiano catalán, portuguésy ruso en varios blogs y revistas literarias. email: isabelrezmo@gmail.com

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