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La Poesia

Vientos del Verso, Antonio Portillo Casado

Literatura

Vientos del Verso, Antonio Portillo Casado

El viento es un lenguaje que mira, observa, calla y desata la tormenta

VIENTOS DEL VERSO: LA ELASTICIDAD DEL VERSO

Hay poemarios que vienen con una suave brisa en su anhelo. Con un sabor sedoso y dulce para el verbo. Las palabras se convierten en bellos susurros en el oído y se posan como un vergel a nuestro lado. El verso entonces se convierte en un portador de buenas nuevas. Sutil, cálido, profundo.  El poeta se pone mirando a una brújula. Su voz espera, su pluma se templa y como un arco iris después de la tormenta, va ligando palabra a palabra, estrofa tras estrofa, sonido tras sonido.

Y es que Antonio Portillo Casado se ha convertido en un portavoz del viento. Un portavoz que lleva suaves paisajes castellanos, machadianos, clásicos , a otras esferas y a otros lugares. Una voz  oriunda de esos paisajes rurales de la Andalucía Oriental, cargada de olivos, de huertas, de campo, con aquella voz que se sumerge en el viento y llega  paisajes más llanos, somnolientos y castizos.

EL CARRUAJE DEL VIENTO

Vientos del verso: vientos, aires llenos de carruajes, de senderos, de rectas uniformes, continuas, salvajes y dispares.  Capaces de llevar el mensaje en tres suaves portadas:

VIENTOS DE LEVANTE: Vientos de libertad, de justicia, de fuerza y lealtad ¿Acaso el poeta no  es demoledor en su juicio? ¿ No levanta el sitio por donde camina sin dejar la huella de su dedo índice?  La espada es una lanza quijotesca y los poemas sus molinos de viento,  arrasa con el viento huracanado de la verdad en poemas que son demoledores:

Grito: ¡Universo,

dioses, tinieblas,hombre!

Pregunto:

¿Dónde están los poetas?

¿Adónde se marcharon?

Si. La poesía se ha marchado lejos de su tiempo, a lo mejor está escondida como un fugitivo  por donde camina el ser humano y el autor  le reclama su sitio. Antonio tiene la virtud de convertir la poesía en lo que fue, es y será siempre: PUREZA. Rescata el lado más visceral de la poesía , porque parece que en la actualidad se ha perdido el encanto, la forma y se centra más en el contenido que en el estilismo. Repara en la forma, en la belleza,  dotándola de fuerza propia capaz de mover los cimientos de las verdades y transformar todo lo que nos rodea.

Hago la Paz.

Pido la Paz.

Doy el amor.

Pido el amor.

MESURA

Rocío Biedma ha titulado su bello prólogo en Ecos de Mesura. Cierto es que conocemos a Antonio y cuando leemos su poesía se nos contagia de esa mesura, tranquilidad, pero a la vez de su contundencia. Así mira él el horizonte, con  elegancia,  con fuerza, con tesón e ímpetu. Y espera  buena cosecha: cosecha de esperanza, de espera, de nuevos aires, o nuevos tiempos. Cosecha de nuevos caminos, de cambio y de  conversión en el hombre.

No somos agobiadas

hormigas y cigarras,

sino suspiros de la vida

que esparce el viento.

 

¿Donde se halla la Verdad?

Transversamente la indago

en la penumbra del viento,

que empuja y nos salva.

No hay mayor verdad que la que trae el viento, y el viento además de la verdad , de la fuerza que nos sitúa con las herramientas precisas para transformarla, además nos  carga de amor. Un amor tierno, idílico motor de todo el universo; así comienza la segunda parte del libro con VIENTOS DEL SUR. Toda esperanza se tiñe de amor, sin esa particularidad el ser humano se vería incapaz de acometer todos los planes y todas las cosas que se propone. El amor es el motor del universo. Ya lo decía San Agustín:

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”

Y mientras sopla el viento nos lleva a todos los puntos cardinales. Esa brújula visceral que recoge la palabra y el verso y lo contagia de riqueza y alevosía. Cuidando en extremo el lenguaje y el tono, Antonio nos irradia en el último tramo poético, en su última parada: VIENTOS PLÁCIDOS.

El viento se ha detenido para degustar el paisaje. Para mirar el viento. Mirar el verso cálido que dibuja las ramas una vez que la tempestad, la furia, el sosiego se ha posado en el poeta.

Y el poeta recuerda a Machado, a Quevedo, a Gloria Fuertes, los jardines del Generalife… La primavera ha florecido  en el corazón para que el viento sople,  a favor del hombre.

Que no os de miedo,

que vuestro corazón y vuestra mente

se adentren de la poesía

 

Poeta. Prologuista. Talleres. Reseñas. Correcciones Isabel Rezmo, (Úbeda, 1975) Poeta, formadora, maestra, gestora cultural y prologuista. Miembro de varias asociaciones de escritores. Dirige y presenta el programa de radio "Poesía y Más" en Onda Úbeda; y colabora en la emisora universitaria en Jaén UNIRADIO en el programa "Desde Jayjan" del poeta Manolo Ochando. Realiza talleres de iniciación a la poesía en Ed. Primaria y Secundaria; y colabora en varias revistas digitales nacionales e internacionales. Coordinadora de los Encuentros Internacionales de Poesía que se celebran en Úbeda en el mes de junio. Sus versos han sido traducidos al rumano, armenio, inglés, hebreo, italiano catalán, portuguésy ruso en varios blogs y revistas literarias. email: isabelrezmo@gmail.com

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