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La Poesia

Opinión

fuck time

fuckfuckfuck

¿Es posible sentir nostalgia de algo que nunca sucedió?
¿Cuál es -si es que es- la consistencia de lo real?
¿Cuántas marcas para una figura indeleble;
cuántas fisuras en el plano del espacio-tiempo?
¿Cuántos planos?
¿Cuántos espacios?
¿Cuántos tiempos?

A veces siento que vivo más en el sueño que en lo que llamamos vigilia; a veces la contemplación es eso que ocurre mientras hacemos como si todo fuera normal, como si no se nos cayeran encima las cornisas, los puentes, los correcaminos, las claves olvidadas; todo. A veces despertar no es más que girar, una vez más, el relojito de arena.
A veces, me siento como detenida en ese vuelco objetual, hecha sólo de medidas y ajustes de último minuto, viva para calcular y no para sentir, anestesiada en la prórroga que jamás propone el tiempo.
A veces me lo pregunto…Y la respuesta me inclina a buscar algo que me haga sentir más estúpida.
Los estupefacientes, divinas presencias para nuestra época de la no-consideración de nada. Nuestra harina de nadas amasadas al mejor postor. Nuestras existencias almacenadas en stocks caducos; en tarros de mil cuerpos laboriosos; pero apenas sintientes.
A veces me lo pregunto…
¿Después de tanto correr, de tanto hacer para hacer para hacer para hacer para hacer…? ¿Después; a dónde? ¿Es que acaso hacemos una carrera interminable de todo acto sólo para no sentir que la carrera, indudablemente, algún día acabará? ¿Es que hay algo; alguien; algunos más, esperando en alguna parte? ¿A dónde van los esfumados, los catalíticos, los abyectos? ¿A qué Luna espectral miran sus ojos?
Después, después, después…Hay algo deliciosamente enfermizo en las tareas concatenadas, en la cada vez mayor precisión de estratos y diversificaciones, en el panal claustrofóbico donde nadie sabe para qué explota sus huesos, pero todos lo hacen con el convencimiento de un sólo individuo unívoco; uniformado; unicelular. ¿Es esto lo que llamamos “vida inteligente”? ¿Es esto lo que significa ser un organismo; ser complejo; SER?

Quién sabe…

Es interesante pensarlo…Aterrador, también.

Quién sabe…

Quién podría decirnos algo…

Los ojos se cierran y las horas pasan; la alarma nos dice cuántas horas quedan de sueño, el calendario gregoriano precisa, para nuestro alivio, las horas estipuladas para la nutrición, la pausa, el juego, el amor, el descanso. Y todo esto que nos es sagrado, porque es la vida y el cuerpo que tenemos, ahora es también exacto: un alegre calcular. Una promesa de felicidad. “Hacer para hacer para hacer para hacer…”

Quién sabe…Quizá alguien en alguna parte comprenda el para qué. Quizá ese alguien haya quedado detenido, aspirado en un agujero de gusano, perplejo, interno en un hospital mental o bebiendo sus propios jugos gástricos en un remoto paraje postapocalíptico.

¡Quién sabe!

Es tarde, y mañana hay que levantarse, ensuciar para limpiar, comer para cagar, trabajar para ganar, ganar para perder, -perder así es la vida-, inyectar al alma su dosis de invisibilidad, volver a dormir…

Y, con suerte, despertar habiendo olvidado toda esta maraña de preguntas.

Al fin y al cabo, ¿quién está preparado para asumir que todo es para nada?

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