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La Poesia

«El lenguaje inclusivo es una perversión de la lengua».

Entrevista

«El lenguaje inclusivo es una perversión de la lengua».

Tengo que agradecer a Antonio Tello la estupenda entrevista realizada para su suplemento cultural argentino el Corredor Mediterráneo hablando sobre el lenguaje desde una perspectiva social y política y como se constituye en un instrumento de poder y de control. Ha sido muy intensa y realizada sobre todo en base a mi experiencia con chavales,mis propias investigaciones y sobre todo por la lectura durante años, de ciertos aspectos que siempre me han interesado.

Gracias de nuevo por permitirme seguir aprendiendo y poder plasmar mis ideas,mis artículos en el Corredor Mediterráneo.

Os invito a leer todas las paginas, Antonio reúne en torno a ellas personas increíbles y temas muy necesarios para comprender el pasado y el presente, y quizás poder vislumbrar algo para el futuro, sobre todo en estos días tan inciertos.

Podéis descargaros el suplemento en :

 
Pareciera que el pensamiento confuso surgido del ruido reinante afecta negativamente a la lengua, tanto en su expresión oral o escrita. Como poeta ¿cree que esta imposibilidad de pensar con claridad es el origen del mal hablar o del mal escribir?

Está claro que necesitamos un mínimo de concentración para poder expresar y para poder escribir. Necesitamos cauces concretos y herramientas para transformar el pensamiento, y hacerlo consciente a través de la palabra oral y escrita. Especialmente, si hablamos de poesía, exige un compromiso mucho más profundo para poder trasmitir lo que vemos, observamos. Quizás establecer momentos concretos para poder articular ese pensamiento, utilizar la lectura (el desarrollo del hábito lector ayuda a que fluya el pensamiento y el conocimiento). Debemos hablar también de la calidad del lenguaje que utilizamos, la intención, los canales o el receptor de nuestro mensaje oral y escrito.


Al iniciarse la década de los setenta del siglo pasado y a raíz de las tensiones sociales e ideológicas que caracterizaron la Guerra fría, los centros de poder occidentales iniciaron un furibundo ataque a la lengua que provocó un significativo desplazamiento de los campos semánticos de las palabras con el propósito de debilitar o confundir los principios éticos de los hablantes ¿cómo se manifestó en el habla cotidiana esa alteración, por ejemplo, durante la guerra civil o el franquismo?
Cualquier régimen, o doctrina utilizará la lengua para un beneficio concreto o para «alterar» el significado o la intención de las palabras. Es evidente que eso ha ocurrido desde siempre y que por desgracia ocurrirá a pesar de la democratización, y la libertad que hoy en día afortunadamente gozamos.
El franquismo impuso a la fuerza el castellano como signo de identidad nacional y fue una represión brutal hacia el resto de las lenguas del estado, relegándolas en el mejor de los casos a la vida privada: ejemplo tenemos con la lengua vasca, catalana y en otras perspectivas la gallega. Lenguas silenciadas a golpes de prohibición. Se las intentó reducir a mero folclore, entre familiares y amigos. El dialecto andaluz se ridiculizaba, otro intento de censura y de control desprestigiando el dialecto natural de un pueblo. El habla evolucionó como forma de censura, se convirtió al servicio del lenguaje y del Estado, a la forma de un pensamiento aceptado por la mayoría como algo que no se podía cambiar. El resto de las lenguas y la posibilidad de aprendizaje desparecieron de las escuelas. El léxico de la época se marcó por los acontecimientos de esa época, y ese léxico se convirtió en un instrumento de control del Estado y de la dictadura. En un sistema lingüístico cerrado a disposición del poder. Todo sistema totalitario da lugar a su propio lenguaje totalitario, porque no es el lenguaje el culpable de ese totalitarismo, sino la ideología que lo engendra. En la Segunda República fue la única época que hubo un intento de promoción y de desarrollo cultural y lingüístico intentando paliar sobre todo el analfabetismo. Tal es el caso de las misiones pedagógicas que sufragó la República a través de la Institución libre de Enseñanza.
La democracia abrió todo de manera brutal, las lenguas y sus dialectos invadieron una necesidad histórica de hacerse visible. Pero provocó la pérdida de riqueza lingüística en el habla.. Realmente pienso que las características y pensamiento de un pueblo se define sobre todo en su habla coloquial, en su día a día; la forma de comunicarse entre la gente. Pero esa riqueza se ha ido perdiendo porque no tiene continuidad en la escuela y si no se incluye en el sistema muere; ya sea por estar obsoletas, antiguas o por otras causas (políticas, sociales o también naturales por la propia evolución normal que sufre cualquier lengua; internet, las redes sociales, la televisión…). Y eso empobrece, y daña la cultura y la conservación de nuestro patrimonio lingüístico.
¿Fue en este momento histórico y tras la Segunda Guerra Mundial que las lenguas en Occidente –anglosajonas, latinas- también fueron instrumentalizadas para ocultar el horror?
La lengua no solo ejerce un control sobre qué decir y cómo, no solo por el mensaje sino también para evitar trasmitir o sacar a la luz aquello que ocurre. En la anterior pregunta expongo que el léxico de una época está marcado por los acontecimientos de esa época, y como ese léxico se convierte en un instrumento de control del Estado y de la dictadura; un sistema lingüístico cerrado a disposición del poder. Ocultar el horror a través de la lengua. Ejemplo el régimen nazi. Su ideólogo Joseph Goebbels, dirigente de todo el aparato de propaganda nazi ideó un sistema de consignas para ser transmitido mediante un poder centralizado en el cine, la radio, el teatro, la literatura y la prensa. No solo sabían provocar horror, miedo, dominación pero sabían sobre todo ocultarlo a los ojos del mundo. Creo que hasta que no se produjo la liberación de Auswitch y de otros campos de exterminio el mundo no creyó lo que estaba ocurriendo. Había un lenguaje especial para hablar del Holocausto, nadie se refería abiertamente a él. El hermetismo prevaleció tanto tiempo que tuvo que pasar mucho años para que Alemania utilizara la palabra Holocausto abiertamente. En Rusia con Stalin nadie podía permanecer al margen de una ideología. Y sino era deportado, ejecutado o condenado al ostracismo. El ruso se adaptó a las nuevas palabras a una jerga bolchevique como saboteador, o burgués, en un afán de justificar.
Pero hay que hablar de algo positivo de esta época: los países comenzaron a trabajar en diversos proyectos para elaborar programas de traducción, programas de investigación de las diferentes lenguas aparte del Inglés (ruso, francés, japonés, alemán) y aumentó el interés por tener una segunda lengua que a nivel comercial y laboral marcaba nuevos objetivos.
En los últimos tiempos estamos volviendo a utilizar palabras del pasado que reproducen heridas; el avance de la extrema derecha y la manipulación de la memoria y de la historia es un peligro para volver a caer en los errores de antaño. Hay una excesiva utilización de palabras que fuera de su contexto son peligrosas: facha, fascismo, rojos,o ciertas consignas.


Todo sistema de dominio, ya desde la más remota Antigüedad, como lo testimonia el mito bíblico de Babel, ha procurado fragmentar la lengua para asegurar su hegemonía sobre los pueblos ¿cómo se verifica hoy esa fragmentación?

La diversidad cultural; la variedad lingüística, permite convivir estrechamente identidades culturales diversas, muchas de ellas con su lengua propia. La interculturalidad permite la confluencia en igualdad de diferentes variables o alternativas culturales, de comunicación y de lenguaje, el problema es cuando una de ellas trata de absorber a las otras, y erige su control imponiéndose. Es el problema de los nacionalismos cuando refuerzan a través de la política el sentimiento de pertenencia y lo más grave, la identidad como algo sagrado sobre las demás cueste lo que cueste. El caso lo tenemos en Cataluña sin irnos más lejos. Hacer de la lengua un asunto político es grave y es un error.
A través de la tecnología y el tratamiento de la información. Ha alterado la comunicación, sus sistemas, los instrumentos, también la forma de hablar y escribir y ha generado todo un lenguaje específico y una serie de consignas totalmente implementadas en esas herramientas (iPad, Tablet Smartphone…). Los mensajes instantáneos generan una gramática diferente y una sintaxis diferente; y por ende un habla diferente. Necesitamos una normativa concreta y no dejarla al libre albedrío, para evitar que el idioma siga fragmentándose, que derive en una ambigüedad demasiado peligrosa para nuestra forma de comunicarnos y trasmitir la información y eso a la larga también incide en nuestra forma de vida y en su calidad. Al igual que la poesía, que también ha sufrido una importante revolución supeditada al fenómeno de twitter y del Instagram. El exceso de información que genera Google, la televisión.. es otra manera de fragmentar la lengua. Cambia nuestra percepción del mundo y de cómo vivir y comportarse. También las relaciones afectivas, laborales, etc. El exceso lleva a no saber procesar la información ni canalizarla.

¿Podemos inferir que el neoliberalismo se ha valido de la jerga economicista para excluir al ciudadano del discurso social y político y así, sin casi oposición, favorecer los intereses del gran capital?
Si, lo creo. Al Estado solo le preocupa dos cosas: el consumismo y la producción. Toda la economía se basa en esas dos dualidades y claro, condiciona el resto de variables. Cuando una sociedad está más preocupada en ganar dinero para consumir, y se le enseña que no se trabaja para vivir si no al revés, vivir para trabajar, estamos favoreciendo a la explotación personal, social, laboral y humana. Es una auténtica alineación, es otro medio de control y un medio para apartarlo de otras cuestiones transcendentales. Y en ese plan tiene mucho que ver la jerga, el lenguaje y lo que encubre detrás de cuestiones o conceptos que son incomprensibles para el ciudadano de a pie. Cuando se habla de globalización, economía, el ibex35, etc., es como decirle al trabajador o al ciudadano trabaja y produce, gana, y consume… El neoliberalismo genera y reproduce distintos modelos de organización social y que inciden sobre las libertades individuales, la organización colectiva, la distribución de la de la riqueza. Eso es lo que genera la desigualdad. Y eso también hace que las personas no accedan en igualdad de condiciones a la cultura, a la educación. Los modelos económicos provocan pobreza, un sistema público deficiente y las dificultades para acceder a la formación . La jerga, el lenguaje muchas veces es una auténtica cortina de humo. Quitar las asignaturas de filosofía, música o artes escénicas es otra manera de certificar esta situación. Cuanto menos se piensa, más tiene el Estado la posibilidad de controlar al individuo para servir a sus intereses económicos.
En este contexto de fragmentación de la lengua aparece como una opción progresista el llamado lenguaje inclusivo, pero ¿es realmente progresista e inclusivo? ¿es realmente un lenguaje?
No creo que sea progresista y ni siquiera lenguaje. Deriva en una “perversión” de la lengua y de su utilización. Están cometiendo verdaderas barbaridades y no sirve para nada, solo para crear polémica. Hay una gran discusión en los últimos años de muchos académicos de la RAE. El lenguaje es neutral, no deriva en guerras absurdas, que lleva al enfrentamiento y a la discriminación porque se mete la política y los intereses partidistas de un signo u otro. Además es público no pertenece al ámbito privado de un colectivo u otro, se genera a partir de nuestras convicciones y nuestro modo de vida o nuestras relaciones personales o sociales. Esa utilización es lo que provoca el excluir, oprimir, discriminar a un colectivo, a un grupo social o a una persona concreto. También los prejuicios que ya nos viene de nuestros padres, por lo tanto hay que tener mucho cuidado con este mal llamado lenguaje inclusivo.
Los defensores de este, llamémosle “lenguaje”, sostienen que toda lengua es una construcción cultural y, por tanto, política ¿es realmente así o falta algo en esta idea?

La lengua es una construcción cultural, y también social. Su fin es reproducir y perpetuar un modelo social concreto, la identidad de los pueblos, y modela la identidad del individuo dirigida a ese objetivo. Y para ello utiliza un sistema de valores concreto que la familia y la escuela ayudarán a modelar y hacer como algo propio.
Yo no diría que sea política. Sí que puede responder a sus fines. Creo que es la política la que se sirve de la lengua: instrumentalización, poder, control de los medios….En el peor de los casos represión.
Tengo entendido que en nuestra lengua el género es una categoría gramatical sin vínculo biológico ¿es posible entonces que haya una confusión entre género y sexo y de ser así, significaría esto que hay un profundo desconocimiento de cómo se construye una lengua y de cómo se dan los cambios a lo largo de la historia?

Creo que es así como lo planteas. La confusión y el desconocimiento. A toda costa hay que imponer un modelo. Es algo parecido cuando hablamos de las políticas en cuanto a la diversidad de la lengua en España. Se impone y listo. Realmente no hay una verdadera razón de favorecer la inclusión. Se hace sin importar cómo y de qué manera tratarla porque obedece a un programa de un partido político concreto o para favorecer un determinado colectivo. El tema es demasiado serio y debería haber un estudio detallado y utilizar las instituciones, recursos y trabajar conjuntamente con ellos (la RAE, Instituto Cervantes, Ministerio, asociaciones. Instituto de la Mujer o colectivos etc). Elaborar proyectos, programas…. Sería más provechoso y más coherente

¿Es dable pensar que poner el foco de la violencia machista y de la discriminación de la mujer en la lengua desvía la atención sobre las verdaderas causas y debilita la lucha por la equidad sexual y la justicia social?
Estoy de acuerdo que lo desvía. El lenguaje no es el problema. Me interesa más la justicia, la ley, el proyecto de coeducación en las escuelas; la igualdad en los salarios entre hombres y mujeres; el acoso laboral; las ayudas a las mujeres y a sus hijos, el cumplimiento de penas por violencia; el acceso a la formación y a la promoción profesional, etc. Queda muchísimo por trabajar.

En las últimas décadas hemos visto cómo se ha extendido lo que se ha dado en llamar la “gremialización de lo particular”, de modo que muchos grupos o minorías reclaman una representación en la lengua que, supuestamente, no tienen ¿cuáles serían las consecuencias para la comunicación humana si se concretara este propósito?
La interculturalidad es un hecho y una necesidad que la sociedad debe afrontar. Cada estado debe protegerlos, porque todos constituyen la base de la riqueza del mundo y que por consiguiente forman parte de su patrimonio. El derecho de disfrutar de su propia cultura, de profesar y practicar su propia religión y de utilizar su propio idioma en privado y en público. Es cierto que reclaman su lugar y que se conozca su lengua y su cultura. El problema es cuando se pierde la perspectiva y el equilibrio, y confunden presencia con imposición. Es un tema bastante complicado. La lengua se enriquece con esta diversidad, pero también no puede estar en manos de aquellos que forzosamente pretenden distorsionarla, cambiarla o adecuarla por intereses de unos pocos. Creo que esas minorías teniendo un espacio concreto pueden convivir con el resto. La comunicación humana no tiene que sufrir ningún tipo de alteración. La democracia permite vivir en libertad, y que cada individuo escoja aparte de la lengua materna estudiar o desarrollar otra lengua aparte Tienen libertad para utilizar los diferentes medios y herramientas de comunicación. Creo que hablamos de los intereses políticos y ahí si es más peligroso, no solo de las minorías que reclaman su lugar si no de las pretensiones del Estado de utilizar esas minorías y cómo y de qué manera y hasta dónde quieren que estén presentes.
Dando por sentado que muchas de las reivindicaciones que plantea el feminismo son legítimas ¿no sería más razonable limpiar el habla de locuciones, giros y expresiones discriminatorias o violentas que pretender alteraciones morfológicas?
Eso sí sería una alternativa al llamado lenguaje inclusivo. Efectivamente en nuestro lenguaje, en el habla diaria aún tenemos ciertas expresiones que son muy machistas, discriminatorias, que nos han acompañado a lo largo de los años y las generaciones por costumbre, porque es la manera que siempre se ha mostrado y las hemos asumido con normalidad. Ese micro machismo en el habla si es preciso eliminarlo. Al igual que los comportamientos que se derivan de ellos, porque nuestro sistema aun es patriarcal, a pesar de los avances que se han producido. Meternos en temas de alteraciones de un lenguaje como ya he expresado no cambia ni erradica nada y da lugar a mayor confrontación social y política. Esos cambios se darían sobre todo educando a los niños en la escuela y que las familias se implicaran en la escuela. No solo sabiendo y dando autorización a los hijos para realizar actividades o informándose de esas actividades. Que los padres participen y asuman los roles necesarios para favorecerlos. Los proyectos de co-educación que hay en las escuelas que afrontan trabajar la igualdad entre sexos, aún son muy ambiguos y no tienen nada referido a la lengua, a la expresión de género y eso sí que sería una necesidad vital afrontarla. La continuidad de lo que se enseña en la escuela, debe manifestarse en casa. La familia es el primer grupo social, cultural y linguístico que accede los niños, y como tal., es el mejor instrumento para eliminar estos comportamientos y expresiones. Cuando hay un desfase entre lo que ven en la casa y lo que ven en la escuela no sirve de nada.
¿En qué medida afectará a la lengua la experiencia vivida con la pandemia mundial?
Sinceramente creo que esta pandemia nos ha ayudado (si hay algo de positivo en esto) a darnos cuenta que todos somos vulnerables. Vivamos donde vivamos, seamos del país que sea y que ha vuelto a reactivar un lenguaje universal que teníamos agazapado. Vivíamos en una burbuja creyendo que Occidente no tenía nada que ver con otros países subdesarrollados, donde las pandemias y las epidemias están a la orden del día. Nunca antes el primer mundo, estaba tan tocado como lo está ahora.
Nos ha ayudado a entender a los otros, a buscar en el mapa, localizar lugares en el mundo. Toda la población mundial está viviendo esta experiencia y tiene la sensibilidad, la empatía, la necesidad de abrazo, de amor a flor de piel. Eso va a favorecer a la comunicación, el deseo de encuentro, al intercambio; el deseo de conocer… Cuando podamos salir de nuevo, viajar y volver a ver lugares, y sitios, nuestra lengua se va a enriquecer no solo de nombres concretos, se va a favorecer de gestos, y de acciones. Eso es otra forma de hablar, de comunicarse.
Nuestro idioma no ha sido impermeable a esta situación. Palabras como epidemia, pandemia, confinamiento, cuarentena; formarán parte de nuestra memoria colectiva personal y mundial después de esta catástrofe. Y puede que esas palabras nos ayuden como digo, a volver a desarrollar ese lenguaje universal de amor, paz y solidaridad que tanta falta hace

Poeta. Prologuista. Talleres. Reseñas. Correcciones Isabel Rezmo, (Úbeda, 1975) Poeta, formadora, maestra, gestora cultural y prologuista. Miembro de varias asociaciones de escritores. Dirige y presenta el programa de radio "Poesía y Más" en Onda Úbeda; y colabora en la emisora universitaria en Jaén UNIRADIO en el programa "Desde Jayjan" del poeta Manolo Ochando. Realiza talleres de iniciación a la poesía en Ed. Primaria y Secundaria; y colabora en varias revistas digitales nacionales e internacionales. Coordinadora de los Encuentros Internacionales de Poesía que se celebran en Úbeda en el mes de junio. Sus versos han sido traducidos al rumano, armenio, inglés, hebreo, italiano catalán, portuguésy ruso en varios blogs y revistas literarias. email: isabelrezmo@gmail.com

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