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La Poesia

Entrevista a Martina

Entrevista

Entrevista a Martina

Hemos vivido una situación inédita últimamente y esto tiene muchas implicaciones en el mundo de la cultura, desde el día a día, la situación económica de la mayoría y varios dramas personales al ya palpable cambio de canon. La última vez que hubo una circunstancia semejante en Occidente, surgió el Expresionismo, así que hemos decidido documentar estas circunstancias de primera mano a través de vari*s artistas a l*s que les hacemos una serie de preguntas.

1. ¿Ha cambiado tu forma de vestir últimamente? ¿Dónde estás? ¿Qué llevas puesto?

Claro que ha cambiado, me doy cuenta de que ir vestida de cintura para abajo era completamente una formalidad. Ahora eso ya no es un problema. Además, puedo cambiarme de camiseta unas tres o cuatro veces al día al mismo tiempo que cada una de ellas la uso unos dos o tres días. Es lo que hay, sin ninguna premeditación. Yo, por supuesto, me dejo fluir. Por pura salud mental evito estos días el enfrentamiento conmigo misma.
Escribo esto sentada en una silla del salón, en calzoncillos y con una vieja camiseta sin mangas dada de sí.

2. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma?

Como una oportunidad para pasar tiempo sola conmigo misma, cosa que trato de que siempre me haga ilusión, sea en la circunstancia que sea. Me llegó a parecer excitante que se sepa cuándo empieza pero no cuándo acaba. Ahora, después de casi dos meses, temo que la vuelta a “la normalidad” pueda ser abrupta y traumática.

3. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual?

Lo más “visual”, que afecta a la visión, en particular a mi visión (que es de la que puedo hablar), es algo que se ha desarrollado día a día y tiene que ver con cómo percibo mi casa, mi espacio propio. Al pasar tanto tiempo seguido entre las mismas paredes, se han convertido en un agujero negro infinito que, otra vez, sé dónde empieza pero no dónde acaba. En un rollo menos íntimo, también es visual y llamativo caminar por la calle y observar los edificios sabiendo que están llenos de gente en sus casas haciendo cuarentena.

4. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario?

Es una pregunta quizás demasiado inspiradora para una respuesta en cuatro líneas. Desde luego la historia se apoyaría en personajes conocidos entre los que no faltarían El Fari, Greta Thunberg, los Teletubbies (menos Po), los Annunaki, el ojo de Horus, y alguno de los Beatles pero no todos, las ausencias se explicarían durante la trama. Aunque pueda parecer que se vuelve al pasado, en realidad, será todo efecto de varios agujeros de gusano. También habrá personajes que todavía no conocéis, porque ellos sí vienen del futuro, como las neoborbonas reallity show, los C3PunkisOblicuos del planeta MondoPichito, los polibots de escarnio público, y la generación de plantas carnívoras con cuerdas vocales que comenzarán la famosa revolución del sindicalismo verde, llevada a cabo por éstas últimas y los escasos vestigios de la tercera edad que en el futuro serán excepcionales. Todo ello animado por una banda sonora de re-new old ciber pork punk de los Ganglios que, obviamente, se vuelven a juntar para la cita con el apocalipsis.

5. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?

La principal diferencia es la forma de ver «la normalidad». Ahora se romantiza como algo hiper deseable a lo que volver, porque nos ha sido arrebatado sin preguntar. Pero antes de la cuarentena también teníamos, cada quién en su circunstancia, una pila de problemas de precariedad pura, sanidad maltratada, estress, consumismo, etc. que estaban ya normalizados y no por eso era bueno vivir así. Cuestionarse un poquito qué cosas no queremos que se repitan ayudaría a ver esto como una oportunidad de cambio. Obviamente la falta de aire libre puede ser otra gran diferencia, ojalá eso haga reconsiderar formas de vivir menos urbanas o, sencillamente, ciudades menos contaminadas.

Vamos, que esa “normalidad” a la que se agarra como clavo ardiendo mucha gente por miedo está ahora desmantelada, y tenemos el desafío colectivo de no convertirnos en policías de balcón, de defender la sanidad pública, de saber arrimar el hombro y de cuidar nuestras relaciones sociales, personales, afectivas. Estoy viendo que todavía demasiada gente tiene más miedo que vergüenza, eso me da mucha pena, porque lleva a señalar y temer al prójimo cosa que deteriora muchísimo el tejido social.

6. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?

Me gusta en general ver que surgen iniciativas, dedico bastante tiempo a enterarme de ellas y distinguir las más creativas de las que nacen de la pura desesperación, y muchas veces coinciden. También creo que todo lo que me mantiene a flote cotidianamente tiene que ver con ese ámbito de producción y contacto con diferentes artes. Estamos en un momento de mucha exploración y muchas posibilidades artísticas y multidisciplinares. Jugar nos va a salvar las relaciones personales. Y el humor.

7. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos?

El desafío cultural creo que ya está siendo. Va en la dirección de cambiar el sistema de valores, revalorizando precisamente todo lo que tiene que ver con la transmisión cultural, la experimentación e investigación artística, la resignificación y producción de nuevos significados, la importancia de la creatividad para el desarrollo humano y la integración social, etcétera. Todos los formatos y materiales que están surgiendo con la intención de visibilizar el papel fundamental de la cultura son importantes y atractivos para su investigación crítica y la propuesta de potenciales avances. De todas formas referirse a “la cultura” siempre suena un poquito basto. Yo me quedaría con el desafío de decelerar el ritmo de vida sin renunciar a las ventajas de avances tecnológicos conscientes con el planeta. Apostar por la producción creativa de bienes culturales antes que por el consumo exacerbado. Y olvidarse para siempre del turismo de masas. 

Mi desafío inmediato será volver a mi antiguo trabajo de un día para otro, si es que eso sucede. Pero lo que de verdad me supone un reto es ver cómo y hacia donde quiero que cambie significativamente mi vida, mi trayectoria, mis hábitos. Eso la verdad es que me pasa de siempre, con virus y sin él. En todo caso lo que ocurre estos días está claro que cambia el tablero.
Lo bueno de la creatividad como eterna asignatura pendiente, es que ayuda mucho a seguir caminando aunque no sepas exactamente a dónde te diriges; de alguna manera te engorila para aceptar las incertidumbres, haciendo de ellas incluso una inspiración en vez de un obstáculo.
Y luego ya cada quién con sus brújulas.

8. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles?

Sí, creo que las redes en internet son un terreno de exposición, difusión y visibilización que permite experimentar constantemente e invita a ello. En este sentido, ya son nuevas formas y contenidos los que encontramos cada día sin necesidad de movernos de la pantalla, incluso los formatos más analógicos parecen ser conscientes de que coexisten con toda esa potencia digital, y demuestran el influjo de esta. Ahora bien, la necesidad de moverse de la pantalla la tenemos dentro, hay que escucharla y hacerle caso. Dentro del ámbito digital en sí mismo también habrá cambios, ya dicen por ahí que Instagram o Netflix van a morir tras la cuarentena mundial. Veremos, jeje 

9. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere?

Principalmente voluntad política y más presupuesto para el acceso a la cultura. Medidas sociales importantes como una renta básica universal permanente, que impulsaría también el ámbito de la cultura sin necesidad de convertirla en mercado. De todas formas… El sector. El marco. La crisis. La prosperidad. Todo depende del significado que vayamos otorgando a cada término ahora que parece que hay oportunidad de redefinir conceptos. Creo que hay todavía muchas preguntas que hacerse a cerca de qué queremos realmente. Sería bueno pensar que tenemos capacidad de decidir. Ojalá haya implicación y participación social para articular cambios en direcciones que favorezcan la dignidad y las posibilidades de desarrollo personal, mucho más de lo que supuestamente lo hacía esa reclamada “normalidad” de competitividad precaria. 

Y con esa apertura hacia la abstracción más inspiradora para la praxis, os dejo a vuestra bola, disfrutad de ella y sus posibilidades como no lo habíais hecho antes. Y, entonces, estaréis cuidándoos. Ánimo y buenos alimentos.

Muchas gracias, ha sido un placer :.)

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