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La Poesia

Entrevista a Rebeca Pasco Soto desde Marruecos

Rebeca Pascó Soto

Entrevista

Entrevista a Rebeca Pasco Soto desde Marruecos

Hemos vivido una situación inédita últimamente y esto tiene muchas implicaciones en el mundo de la cultura, desde el día a día, la situación económica de la mayoría y varios dramas personales al ya palpable cambio de cánon. La última vez que hubo una circunstancia semejante en Occidente, surgió el Expresionismo, así que hemos decidido documentar estas circunstancias de primera mano a través de vari*s artistas a l*s que les hacemos una serie de preguntas.

2. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma?

El estado de alarma en Marruecos se decretó días después que en el estado español. Todo fue muy rápido, hablé con mi familia y me dijeron que cogiera un vuelo inmediatamente. Yo me reí, en ese mismo momento estaba en un café escribiendo y desde la ventana veía a gente pasear tranquilamente. El día 15 de marzo fui a pagar la luz con un pañuelo a modo de mascarilla y la gente se apartaba al verme pasar o bien se burlaba de mí. Al cabo de cinco días se decretó el estado de alarma y después de una semana las mascarillas eran obligatorias bajo pena de sanción económica  o arresto. Así que todo ha sido un torbellino  rápido e incierto. El hecho de estar lejos de mi familia y no manejar bien el sistema sanitario de aquí, me hizo sentir más perdida. Creo que la incertidumbre es uno de los peores sentimientos. En el plano del confinamiento pensé qué ni tan mal…me gusta estar sola y casi todo lo que me encanta hacer requiere soledad. Ahora dos meses después afirmo que esa soledad si se te va de las manos puede ser peligrosa. 

3. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual?

Vivo (o medio vivo) en un país religioso, más concretamente musulmán. Las mezquitas se cerraron el mismo día que se declaró el estado de alarma. El tema religioso es complicado de entender para mí, pero Imaginemos la España de los años cuarenta o cincuenta y creo que podemos llegar a una idea aproximada. No hay elección, naces con una religión. El primer sábado, después del Estado de alarma, toda la ciudad salió a las terrazas a rezar. A mí me asustó un poco, pero de alguna manera fue bonito ver como los hombres y las mujeres rezaban juntos y los niños seguían. La verdad es que es algo que no creo que se vuelva a repetir y más que el lado religioso (que no me toca) me emocionó el sentimiento de comunidad y la unidad.

4. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario?

No lo desarrollaría. Para escribir hay que saber de qué se escribe. Escribir desde la verdad. Hacerlo sobre un tema que no conozco lo suficiente es tirarme a un pozo vacío. La hipótesis no me la creo, por la tanto no puedo escribir sobre ella. 

5. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?

Claro que he visto muchos cambios y diferencias. Son cosas minúsculas que juntas hacen tu día a día, pero lo que más me ha dolido es la falta de libertad, de saber que no puedo coger un barco o un avión y atravesar una frontera. Eso te hace sentir frágil y empatizar con muchos colectivos que sufren esta situación por cuestiones ajenas a una alarma sanitaria.

6. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?

Personalmente a mí me ha servido para escribir y leer mucho. Conozco a personas que se han bloqueado y no han hecho nada más que dormir. Me parece super válido y lógico. Creo que todas hemos tenido miedo y el miedo se gestiona como se puede. Si se controla estando en la cama, perfecto. Simplemente a mí me han servido otras fórmulas. A nivel externo, a día de hoy, creo que ha habido una saturación de cultura a través de las redes. Siempre vamos saturadas de cosas, y en muchos casos, de basura. No estamos acostumbradas a la saturación cultural, más bien al contrario. La cultura a través de las redes nos ha salvado, pero yo no olvido que el arte es algo que se cuece poco a poco y que requiere contacto. 

7. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos?

A nivel legal el ámbito cultural se tiene que normalizar, por supuesto y obligatoriamente. Por desgracia no puedo pagar mi alquiler con poemas y por eso no todo vale. El arte, la escritura, requiere esfuerzo y tiempo y el tiempo tiene un precio. Lo siento por las personas que se piensan que comemos aire y vivimos en el país idílico de las gominolas. Entonces, si partimos de esta base, se debe regularizar como un sector más. También hay que saber separar y no cobrar por según qué, pero básicamente quien pueda pagar, debe hacerlo dentro de un marco regulado. Con esta crisis hemos visto que la cultura es necesaria. Yo, en mi caso particular, lo hubiera pasado peor sin libros, sin escritura y sin cine. Echo de menos ir a tomar café con mis amigos, pero no es por el café, es por los amigos y eso también forma parte de la cultura. 

8. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles?

Espero que haya cambios en el modelo legislativo, eso lo primero. Me gustaría que la cultura hiciera un boom, pero sin perder su esencia. Creo que las redes deben servir para promocionar, informar…pero que la cultura está en la calle. Obvio, cuando las calles se cierran nos queda de consuelo una pantalla.

9. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere?

Como ya he dicho se debe valorar el trabajo y a partir de aquí seguramente vendrá todo.

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