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La Poesia

Entrevista a William Castro sobre el Confinamiento y la Cultura

William Castro

Entrevista

Entrevista a William Castro sobre el Confinamiento y la Cultura

Escribiendo desde un Recoveco llamado Puerto Rico

Hemos vivido una situación inédita últimamente y esto tiene muchas implicaciones en el mundo de la cultura, desde el día a día, la situación económica de la mayoría y varios dramas personales al ya palpable cambio de cánon. La última vez que hubo una circunstancia semejante en Occidente, surgió el Expresionismo, así que hemos decidido documentar estas circunstancias de primera mano a través de vari*s artistas a l*s que les hacemos una serie de preguntas.

1. ¿Ha cambiado tu forma de vestir últimamente? ¿Dónde estás? ¿Qué llevas puesto?

Mi forma de vestir no ha cambiado mucho en el confinamiento, aunque ahora suelo llevar sudadera y he dejado de lado la ropa interior. Utilizo mucho mi gorra como si estuviese en el campus de la Universidad. Ahora mismo me encuentro en mi casa en Bayamón, Puerto Rico y llevo puesto solamente un calzoncillo deportivo para entrenar. 

2. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma?

Fue de forma escalonada y en etapas, el primer paso lo dieron las Universidades. En Puerto Rico no se están realizando pruebas que sean representativas a la población de 3.2 millones de puertorriqueñxs. Así que la información es errónea y el resto se oculta o se filtra según los intereses del gobierno anti democrático que tenemos. Sabíamos lo que venía a pesar de que el gobierno trataba de evitar lo inevitable pues estaban y están siendo presionados por el sector económico; estaba en la Universidad cuando comenzaron a correr rumores de posibles contagios en las residencias y en las facultades.

Ese día, cuyo número se me pierde en una memoria que lleva corriendo en patrones iguales desde el comienzo de la cuarentena, dejé el campus y en la noche el rector anunció la cancelación de clases en todos los recintos. Días más tarde se declara el Estado de Alarma y nos ordenan permanecer en nuestros hogares; al principio fue un sentimiento heterogéneo pues se palpaba distinto vivirlo que verlo en la televisión. Mis primeros pensamientos fueron que estaba viviendo una distopía apocalíptica que apenas comenzaba, todavía en febrero estábamos terminando de sufrir una serie de fuertes terremotos que dejaron destruido el Sur de Puerto Rico y ahora teníamos que enfrentar esta Pandemia con la administración más corrupta e ineficiente en la historia de mi país. Una administración que dejó morir a 4,645 personas incluyendo a mi abuela, por hacer política antes que filantropía.

De igual forma, semanas antes habíamos descubierto una docena de almacenes que habían sido escondidos y que en su interior contenían millones de comidas y de ayudas para la catástrofe del Huracán María en el 2017 y que hubiesen servido para los afectados por los terremotos. Por lo tanto, mi cabeza comenzó a correr y a pensar en las variables que podían suceder, muchas de ellas lamentablemente se han cumplido. El gobierno está reteniendo las ayudas económicas y alimentarias, los estudiantes están rezagados, las personas están pasando hambre, niños preguntándole a sus padres por la comida y personas que viven del día a día para poder sobrevivir. Mientras esto sucede, tenemos pseudo analistas que hablan desde el privilegio con el estómago lleno. El Estado de Alarma sin duda, fue un prólogo y un presagio de todo lo que sucede ahora; se sigue sintiendo el mismo miedo y desasosiego de entonces. 

3. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual?

Lo más llamativo es el silencio de las calles y de ciudades que duermen. Cuando sales ahí fuera, el sentimiento es el de una bomba que está a punto de estallar. La noche esconde muchos secretos que están ansiosos por ser contados pero no hay nadie para escucharle. Todo esto añade un sentimiento lúgubre a lo que vivimos. Se siente un mundo en paz, un mundo que se cansó de que dictaramos el curso de su Historia. Yo suelo escribir sobre utopías que se rompen, ideas que no existen y de sucesos que no ocurrieron; pero la realidad supera el surrealismo de mis escritos. Ahora mismo el mundo parece un mundo pequeñito dentro de otro mundo y las ciudades parecen prototipos de otras ciudades más grandes; hay muchas cosas que perdieron significado y sentidos sin lógica ni razón que ahora son la orden del día. 

4. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario?

Lo desarrollaría desde el contexto apocalíptico de que luego de un gran cataclismo debido al cambio climático, menos del 1% de la población mundial sobrevivió. Los que quedaron, se agruparon con el tiempo en algún lugar de Los Balcanes o quizás en América. El tiempo pasó, las remanentes figuras científicas dieron grandes avances impulsados por un sistema que ya no se regía por el capitalismo ni por la burocracia de un sistema ambiguo y obsoleto. Llegaron hasta tal punto de que las variables y constantes de alterar realidades era posibles aunque inexploradas. Allegados por una culpa que corrió de generación en generación y la muerte de billones de personas que aún pesan en sus conciencias; se preguntaron si sería posible alterar de tal manera la realidad hasta el punto en que el cataclismo por el Cambio Climático no hubiese sucedido nunca. La respuesta era positiva pero faltaba el plan para prevenir el Apocalipsis. Diseñar un virus y modificarlo de tal forma que se mantenga en constante mutación y adaptación, capaz de saltar protocolos antivirales y hacer que toda vacuna fracase porqué está hecha para una versión previa del virus; sin duda eso es. Un virus poco letal pero cuya capacidad de propagación fuese capaz de hacer colapsar la economía capitalista mundial en cuestión de meses.

Los niveles de contaminación se estabilizan, ya no hay emisiones por encima del nivel dañino y el planeta comienza a recuperar su terreno. Todo parece causado por un virus de la familia del SARS, el planeta se ha convertido en víctima y en verdugo de sus asesinos. El sistema capitalista deja de ser una alternativa y el mundo comienza a dirigirse en otra dirección, con nuevos sistemas político-económicos y cuya prioridad es escuchar las advertencias de la naturaleza para prevenir nuevas pandemias. Nadie fuera de la comunidad científica y líderes mundiales, jamás se imaginaría que estuvieron a tan sólo un par de años de sufrir un cataclismo que hubiese diezmado a la humanidad. Parece que es el final; pero los que vinieron antes, los antiguos, jamás previeron que el ser humano no está destinado a reinar sobre la tierra.

5. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?

Sonrío pero es que, para mí esto es la normalidad. Aquel estado caótico en el que vivíamos nos prohibía conocernos. Demasiadas personas están acostumbradas a ser tan sociables y andar de fiesta, porque tienen miedo de convivir con ellxs mismxs. Les causa terror la idea de conocerse y enfrentarse a algo que ignoraron por mucho tiempo. Y no me mal interpreten, añoro que acabe todo esto y salir pero, incluso yo, necesitaba este espacio. Me he reencontrado con alguien que había abandonado y que me cuestionó fuertemente el por qué le había abandonado, dejando nuestras metas de lado y nuestros hábitos. Le prometí que ya no me separaría de él, que volveríamos a ser uno y jode porque esa parte de mí me hace muy feliz. Sin lugar a dudas, me di cuenta que «la normalidad» nos mantenía en un estado automático y mecánico de producir resultados y de actuar por agotar los puntos rutinarios del día. Sonrío nuevamente pero es por el recuerdo de un 17 de marzo de 2017, tuve un accidente que entre la recuperación y el tratamiento, me tomó 1 año volver a salir al mundo real; prácticamente viví en cuarentena de mi casa a la terapia y de la terapia a dormir. Ese año me sirvió para encontrarme a mí mismo y esta cuarentena actual, me vuelve a pegar en la realidad de que me necesito más a mí que a nada ni a nadie. Hay demasiadas personas en confinamiento ahora mismo, que no están listas para enfrentar ese mundo de allá fuera.

6. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?

¡Ha sido fantástico! Le he dado rienda suelta a mi imaginación y paso más tiempo en el mundo de las ideas que en lo tangible de este. He escrito más poemas que antes del confinamiento, he mejorado mi técnica y he conocido amistades maravillosas de todas partes del mundo. Estoy poniendo en marcha un proyecto que espero cumplir pronto y que tiene que ver con un libro tipo poemario. Anteriormente he publicado pero ahora quiero hacerlo con mi propio estilo y que sea totalmente propio. Por otra parte, la Universidad ha sido un desastre de forma en línea pero trato de hacerme espacio para tallar nuevas líneas y explorar formas de mejorar. Estoy enamorado, enamorado de lo que cuentan palabras que había olvidado y de lo que me narran los recovecos de mi mente. Creo que vivíamos allá fuera pero nadie observaba la magnificencia de ese mundo y ahora de mi parte, puedo apreciarlo a través de mis escritos. 

7. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos?

Los desafíos culturales creo que seguirán siendo los mismos que se llevan arrastrando pero sumado ahora, a un mundo que necesita más que nunca a la cultura para exorcizar demasiados sentimientos y emociones. ¿Cómo sobrevive la cultura en un mundo cada vez más práctico y sin pensamiento crítico? Es una respuesta que necesitamos lograr, la cultura es lo que le da sentido a la humanidad y el reto de mantenerla viva en una realidad que se va a refugiar cada vez más en la ciencia; es un reto. Los proyectos sociales, las pequeñas ideas que nacen de las comunidades y todo aquello que viene de la gente como tú y como yo; enfrentarán retos mucho más grandes que antes y amenazas que me aterran. El hambre, la pobreza, el desempleo, la violencia y un sin fin de variables que estarán agudizadas; aquí es donde viene el verdadero reto para la cultura. Se trata de adaptarse o morir. ¿Cómo logra la cultura enfrentar todo esto? Estamos a punto de presenciarlo. Por mi parte, será mantener el enfoque en mi aprendizaje y desarrollo así como en lo que escribo, sabiendo de antemano que una vez esto termine, volveremos a la realidad caótica de la que estamos descansando. Tengo que ser capaz de canalizar y escribir todo eso en un papel que trascienda las interpretaciones y se convierta en un sentimiento universal. 

8. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles?

Los cambios serán los mismos que se han venido dando, una inclinación cada vez más a lo tecnológico. Sin embargo, pienso que revivirán antiguas formas de hacer arte y de transmitirlo culturalmente; lo hemos visto con el confinamiento mundial. Será un gran reto y por la parte económica, es decir, la post crisis de la crisis pandémica, nos llevará a plantearnos muchísimas formas de reinventar los estilos, las formas, los contenidos y la manera de transmitirlos.

9. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere?

La respuesta es simple; en un mundo que se nos muere por el colapso de sistemas colosales económicos, el hacer la transición a un sistema nuevo o que conglomere características funcionales de los actuales, es sin lugar a dudas la clave. En esto, la cultura jugará un papel muy importante y escribiremos de ello. 

Soy escritor y autor publicado en Puerto Rico. Mi campo es la poesía y sueño con escribir en un mundo de utopías que se vuelven realidad. La poesía y el mundo real, rara vez se mezclan.

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