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La Poesia

Entrevista sobre el confinamiento a xavimobla

Entrevista

Entrevista sobre el confinamiento a xavimobla

Hemos vivido una situación inédita últimamente y esto tiene muchas implicaciones en el mundo de la cultura, desde el día a día, la situación económica de la mayoría y varios dramas personales al ya palpable cambio de canon. La última vez que hubo una circunstancia semejante en Occidente, surgió el Expresionismo, así que hemos decidido documentar estas circunstancias de primera mano a través de vari*s artistas a l*s que les hacemos una serie de preguntas.

1. ¿Ha cambiado tu forma de vestir últimamente? ¿Dónde estás? ¿Qué llevas puesto?

Estoy en Piera, viviendo en la parroquia. Antes del estado de alarma mi semana transcurría entre este pueblo y Barcelona. Pero el confinamiento me pillo aquí y ya me quedé. Una vez por semana acostumbraba a ir a mi pueblo natal, el Prat de Llobregat, para visitar a la familia; pero hace dos meses que no puedo ir. Tiene mucho sentido para mi haberme quedado en Piera. Es el sitio donde quiero estar, no una consecuencia de la limitación de la movilidad que me obliga a quedarme aquí. Es el lugar donde creo que tiene que desenvolverse mi vida. Estos días convivo con dos compañeros que son curas y nos ocupamos, desde la distancia, de las parroquias: hablar con la gente, adaptar las actividades habituales (como por ejemplo la catequesis) a la nueva situación, rezar, hacer nuestro programa de radio… También está siendo un momento para descubrir cosas nuevas (sobretodo en el campo artístico) y para contactar con gente que no conocía y establecer diálogos y colaboraciones. 

Mi outfit habitual era bastante normal: camisetas, tejanos y sudaderas. Pero ahora tiro más de pantalones de chándal y camisetas viejas de eventos y campamentos varios. Ah, y sobretodo las chanclas piscineras (esas típicas con rayas horizontales blancas) con calcetines. Los domingos intento ponerme camisa. 

2. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma?

El primer día del Estado de Alarma por la mañana recogí estas palabras: Subo a la terraza y contemplo un silencio raro, una calma tensa en el pueblo. Es el, llamado por muchos, día 1. El cielo ligeramente encapotado ofrece una luz fría (paradójicamente cálida) y tenue (como si a poco a poco fuera a fundirse), a un escenario en espera. Y la luz de mi teléfono disminuye irremediablemente, quizá cansada de la constante actividad de noticias y mensajes. Las casas a lo lejos me miran y se preguntan hasta cuándo permanecerán sus puertas cerradas por dentro.

El principio del Estado de Alarma estuvo caracterizado por una gran hiperconectividad, sobreinformación e hiperactividad. Me di cuenta que estaba pasando algo gordo y que eso iba a modificar nuestras vidas por completo: el ritmo al que estábamos acostumbrados, las actividades, las relaciones. Lo primero fue pensar en la gente a la que estamos enviados, cómo transmitirles que a pesar de la situación la parroquia no cerraba y seguía a su servicio. Surgieron muchos miedos, ansiedades y dudas: cómo desarrollar nuestro acometido en esta situación, cómo acompañar a las personas… También la duda por el sentido de mi presencia en el sitio en el que habito, dada la limitación. El miedo ante el sentimiento de inutilidad, de ser irrelevante. Pero la intuición de que era más un tiempo para ser (para estar), que para hacer. 

También tome la opción de no alienarme en mi comodidad y privilegio. Ser cercano y dejarme afectar por el sufrimiento de los que enfermaban y el de sus familiares que lo tenían que vivir desde la distancia; por el dolor de la muerte de un ser querido en estas circunstancias; por la precariedad sufrida por tantos trabajadores y por aquellos que siempre han sido pobres; por la soledad de los excluidos de nuestra sociedad o de los ancianos solos en sus casas o en los hospitales; por la ansiedad, el miedo, y el cansancio de tantos profesionales (personal sanitario, cajeras de súper, personal de limpieza). 

3. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual?

En los primeros días del confinamiento, llamó a la puerta de la parroquia Carlos. Carlos es un hombre que vive en una de las urbanizaciones: está de okupa en una casa sin agua, sin luz y sin gas; y viene a veces a la parroquia cuando necesita ayuda. Cuando abrí la puerta lo encontré descolocado, desorientado. Me preguntaba: “¿qué está pasando? Está todo cerrado. No tengo tele y no me he enterado de nada.” ¡Me pedía información! Yo llevaba cuatro días hiperconectado, informado de todo; y él me pedía información, no entendía lo que pasaba, no se había enterado de nada, nadie le había explicado. Eso me impresionó mucho, y empecé a tomar conciencia de mi privilegio, y que quizá era una crisis pensada y gestionada desde este privilegio, obviando a los que siempre han estado descartados. Le expliqué cómo estaba la situación, y se hundió aún más. Su único ámbito de socialización era el bar, i ahora estaba cerrado. Además le agobiaba la idea de estarse solo en su casa, sin poder salir. 

Una semana más tarde nos volvimos a ver y estaba desesperado. No podía más, se hundía solo en esa casa. Acababa de cobrar la paga y quería irse a algún sitio, y tenía que renovar el DNI. No podía hacerle entender que no se podía marchar, que estaba todo cerrado, y que no creía que ahora le pudieran renovar el DNI. No entraba en razón, para él quedarse en su casa no era viable, no era una opción. Me dijo que quizá con una radio las horas se le harían más llevaderas. Pero yo no tenía en ese momento una radio para dejarle y con todo cerrado no sabía dónde conseguirla. Unos días más tarde pude comprar una, pero hace varias semanas que le perdí la pista.

4. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario?

La idea de un futuro histórico escrito mata toda mi imaginación.

5. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?


Sobretodo el encuentro con las personas. Mi día a día consistía mucho con estar en relación y reunión con los demás. Eso ahora no lo puedo hacer. Además las actividades habituales de la parroquia se han tenido que dejar de hacer, y hemos tenido que buscar otros medios para responder a los demás. 

Pero la principal diferencia con la normalidad ha sido volver sobre el concepto de “normalidad”, por la ambigüedad que representa. ¿Qué era la normalidad? ¿para quién?¿desde dónde se evoca la perdida normalidad?¿desde dónde se proyecta la nueva? Creo que es un concepto pensado desde el privilegio, pues para muchos esta “normalidad” nunca existió. Y si es cierto que gozaban de una normalidad, esta no era deseada ni para ellos ni para nadie, y estaba perpetuada por la injusticia. Es por eso que nunca existió la “normalidad”, es solo un espejismo egoísta de los que vivimos bien; y no existirá mientras en este mundo haya injusticia. Es lo mismo que el aclamado “Todo saldrá bien”. El primer error es la absolutización, el “todo”. Cayendo en el mismo error, pero negando la mayor, yo digo: “Nada saldrá bien”; porque nada iba bien ya antes, porque no me sirve que nos fuera bien a unos cuantos. Desde una visión más amplia, teniendo en cuenta a toda la humanidad y los vínculos que nos unen, no nos podemos conformar con mantras egoístas. Si no va bien para todos, nada saldrá bien.

6. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?


Yo no estoy muy metido en el ámbito cultural, no me dedico a ello, ni soy artista. La cultura y el arte son un elemento presente en mi vida y que intento cuidar porqué me dan una visión de la realidad y me enriquecen; pero no sería mi dedicación principal. 

Aún así este confinamiento está siendo una oportunidad para descubrir cosas nuevas dentro del ámbito cultural, para contactar con gente y establecer colaboraciones; y para profundizar. Me está sirviendo para reflexionar y madurar en mi concepción sobre el arte, lo que entiendo por arte, y en mis motivaciones. También estoy intentando situarme, buscar mi lugar dentro del ámbito de la cultura. Una noche en el Cronopios, Sergio Escribano me hizo descubrir que quizá tenía una cierta capacidad para la síntesis, para el encuentro y el diálogo entre las personas, para favorecer que posiciones alejadas se entiendan. Yo no soy un intelectual, ni un gran lector, y quizá lo mío no sea escribir; pero quizá esa cuestión que antes comentaba sea mi arte, mi aportación dentro del sector cultural.

7. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos?

Creo que uno de los desafíos del arte es propiciar el encuentro y el diálogo entre las personas, generar comunidad, y una humanidad más unida. Ahora más que nunca esta será una tarea muy necesaria en nuestra sociedad, donde el sector cultural puede aportar mucho. Además, desde una perspectiva cultural creo que este tiempo nos está sirviendo para volver a valorar cosas que teníamos olvidadas o desatendidas: la necesidad de un ritmo de vida más sostenible, las relaciones, el contacto físico, la familia, la sanidad pública y todas las profesiones relacionadas con ella, las profesiones invisibles: las trabajadoras de la limpieza, las cajeras de súper; etc. El arte puede ser un agente cultural que contribuya a trabajar y a hacer memoria, en su sentido más radical de actualizar y celebrar constantemente, todo aquello que hemos concebido como importante; para que no se pierda. 

Mis desafíos van un poco en esta línea: generar comunidad y comunión entre las personas. Establecer vínculos, relaciones; tender puentes y propiciar el contacto entre personas; hacer colaboraciones con artistas y colectivos… Este tiempo están surgiendo muchas ideas y posibles proyectos. Pero me estoy centrando sobretodo en un proyecto de relación intergeneracional (Esprit de Vi) que tiene como objetivo poner en valor a las personas mayores de nuestra sociedad, la memoria viva. Es un proyecto académico, pero que intento abordar también desde una perspectiva estética.

8. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles?

Ni idea. No estoy muy al día de los contenidos y las formas actuales. Pero sí sé, en relación con la pregunta anterior, que esta situación nos obliga a preguntarnos por el sentido de las cosas y de todo lo que hacemos. Habrá que cuestionarse sobre el sentido del arte a partir de ahora, y de los nuevos contenidos y formas que se vayan llevando a cabo (que no necesariamente tiene que significar una rotura con todo lo anterior, que seguro que en muchos ámbitos ya se hacía este ejercicio; sino una continuidad o volver a poner en énfasis lo que de verdad es relevante). El lenguaje artístico es muy poderoso porqué se transmite por medio de la vía estética: es muy accesible a todo el mundo porque toca lo más básico e inmediato, lo sensible. Pero deberían ser unos contenidos y unas formas que no se queden en lo epidérmico de la experiencia sensible, sino que a través de esta vía estética consiga penetrar en lo más profundo del ser de las personas, para así cuestionarse sobre si mismas, sobre los demás y la realidad, y sobre todo sobre aquello que les trasciende. No me refiero a que el arte tenga que ser útil, o que tenga que ser instrumentalizado, pero sí creo que tiene que responder a una finalidad. Siempre me ha gustado la idea de la experiencia estética en sí, la idea del arte por el arte, sin que sirva para nada, comparándolo con experiencias similares como el jugar o la relación con aquellos que quieres. Es algo que aún no tengo muy elaborado, pero creo que quedarse en la pura experiencia estética sin más, es insuficiente. Esta tiene que penetrar en la persona. La idea de una finalidad en el arte puede resultar contradictoria con lo que el arte es en su esencia más pura, pero no tiene porque ser una finalidad fijada a priori, pero sí un discernimiento posterior: qué despierta en nosostros, a qué nos mueve, si cuestiona lo que somos y nos conduce a descubrir el sentido último de nuestra existencia. En definitiva, si contribuye o no a humanizarnos. Hasta ahora tenía el prejuicio que la política mata el arte, pero estos días voy encontrando una reconciliación entre ética y estética; quizá sería importante tener en cuenta también esta relación. Creo que sería interesante que los contenidos y las formas fueran en esta línea y nos ayudaran a hacer este trabajo. 

No me gusta la cultura de masas que reduce las propuestas artísticas a productos de consumo. Entre otras cosas porque creo que entonces el arte se vuelve fácil, mediocre, vacío, superficial; y no se crea desde la libertad. Por eso pienso que el arte debería de ser siempre underground, purificando constantemente sus motivaciones y sentido, y alejado de los likes, la pasta y la fama. Es decir una creación más orgánica y conectada a la realidad que le rodea, y que consiga un feed-back real, un diálogo, un encuentro, un pensamiento; en definitiva, que genere comunidad. 

9. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere?

No sé enunciar ninguna propuesta concreta, no me dedico a esto, y no conozco muy bien el sector. Sí que intento estar atento a las personas que conozco que se ganan la vida en el sector cultural como por ejemplo mi tía Esther y David (artefactum), o sensibilizarme siguiendo por redes a algunos artistas que estos días ayudan a formarse un pensamiento crítico como podrían ser Sergio Escribano, juanadolores, poesia.viral, etc. 

Estos días estoy trabajando en un proyecto, que intento tratar desde una perspectiva artística, que consiste en hablar con gente mayor, montar unos vídeos para Youtube, buscar la manera de cuidar la estética e intentarlo… Me doy cuenta que para esto estoy necesitando tiempo: para editar y para hacer difusión, por no hablar de la necesidad de recursos que en mi caso son mínimos pero que con más medios y de mejor calidad podría funcionar mucho mejor. Entonces pienso que si yo desde lo pequeño de lo que hago experimento todas estas necesidades, una persona que se dedica por completo a hacer propuestas culturales serias y de calidad las experimenta con una magnitud mucho más grande. El arte no surge espontáneamente, se necesita dedicación y trabajo. Por eso creo que las personas que se dedican profesionalmente dentro del sector cultural tienen que disponer de medios para llevar a cabo sus proyectos, y de condiciones laborales dignas. Porque la cultura y el arte contribuyen a construir una sociedad más madura, más libre, y dignifica y humaniza. 

Esto es difícil porque nos obliga a cuestionarnos qué entendemos por trabajo. Para mí el trabajo del artista es más similar a la artesanía que no al sistema productivo industrial. No se puede encasillar el trabajo cultural y artístico en el paradigma de la productividad y el consumo, porque funciona con otras reglas. Se necesita una conciencia colectiva más madura que apueste por la cultura desde el paradigma de la gratuidad y la libertad. La creación tiene que ser por amor al arte, pero los artistas tienen que comer.

Muchas gracias, ha sido un placer 🙂

sin currículum y en periodo de prueba

1 Comment

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  1. ปั้มไลค์

    19 mayo, 2020 at 1:30 pm

    Like!! Great article post.Really thank you! Really Cool.

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