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La Poesia

La Casa, poemario de Salvador García Ramirez

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La Casa, poemario de Salvador García Ramirez

Premio Carmen Merchán Cornello de Cazalla de la Sierra, en Sevilla

 Existen multitud de formas que pueden adoptar la estructura de una casa.  Las casas  de la ficción, reales o no, donde una historia toma cuerpo. Las casas de indianos, esparcidas por la costa norte, sirven muy bien para ambientar novelones de época. Y de épica. Y luego están los escenarios de las ciudades históricas, calles de piedra, como las nuestras, o mucho palacete, palacios, casa señoriales que se rebelan con el paso del tiempo, las fisuras de la vida, la inconsistencia del tiempo.

Hay casas que lo dicen todo: sus vivencias, sentimientos, alegrías o ruindad.

Cada uno de nosotros tiene vivencias diferentes, recuerdos del pasado, anhelos de futuro. Ningún elemento material tiene tanto simbolismo, como este singular edificio que representa y representará siempre el paradigma de nuestra vida y nuestro afán.

Mi casa es mi espacio, mi morada, mi refugio… Por muchos motivos, nuestra casa resulta muy querida y poco a poco aprendemos a cuidarla. Las casas de los diversos seres humanos se parecen, ya sea la casa de un habitante de Noruega, de Colombia o de Toronto. Todas tienen al menos una puerta de entrada, un vestíbulo, una sala, un comedor, una cocina, baño y al menos un cuarto-recámara. Podrán variar en distribución o tamaño, pero todas se parecen e incluso seguramente se parece a la tuya.

El lenguaje de la geometría de la vida es muy parecido, desde la inmensidad de una galaxia hasta la pequeñez de un átomo, desde la red de una araña hasta las celdas de un panal de abejas, desde tu casa hasta tu cuerpo.

 

Cuando hablamos de nuestra casa, generalmente solemos decir que la conocemos hasta en el detalle más íntimo. Por ejemplo, sé en que cajón guardo los clips para agrupar hojas, las llaves, los calcetines, el rincón exacto donde está la escoba o los trapos de limpieza, las toallas..En cuestión de males, conozco si la pintura de la fachada o del patio están deterioradas, el rincón exacto donde está el foco fundido.

En fin, que en general suelo ser una experta o bien me entero de lo que pasa en mi casa. Es cierto que, en ocasiones, nada de lo que ocurre en ella me resulta mío porque otros se encargan de ello.

El poemario del poeta baezano Salvador García Ramirez,  me ha dejado todas estas sensaciones y si cabe todo un mundo abierto de experiencias, emociones, etc.  No hay nada más personal y poético que nuestra casa. En ella conformamos nuestros avatares.

 

Complicidades y refugio: La primera parte de su libro abre sus puertas a través de un silencio entendido como un segundo inquietante;  la imaginación se libera.  Como el invitado que llega a casa del vecino, o a cenar a casa del amigo o de su novia. Nos quedamos enfrentados en la puerta, en las inmediaciones, tratando de imaginar su interior. Todo es una incertidumbre. Abre su abanico. El amanecer, la tarde o la noche aguarda. Los personajes de su interior es un misterio. El trasiego diario se condensa en todos los relojes. Todo es onírico. Un sueño impertérrito. Una manecilla condensada en las cerraduras, la mirilla de todos los secretos, que está presente en los pomos y la penumbra oculta. Es el escenario que Salvador nos propone en el vestíbulo de esta singular vivienda.  La intimidad está a `punto de ser descubierta. SU LUZ ES UN DON.

“Una casa es el lugar donde uno es esperado.”

Antonio Gala.

 

SERENO EN TU CASTILLO,

alzados ya los puentes,

elemental esta mañana ubicua.

Qué tienes por perder, qué contradice

la flema en tu sillón, la paralela

del sol en la pared con tu sonrisa.

Se levantan los cíclopes

que el pasado empareda en los armarios.

Quedó la mordedura sin terapia

de alguna ausencia en todo irreversible.

 

La precariedad de la penumbra: Una casa suele tener los cimientos bien agarrados. Se alza majestuosa sobre el terreno y dentro de ella la penumbra oculta todo lo que va sucediendo a lo largo del tiempo. En esta parte cada poema es un grito a la nostalgia, a la ausencia, la espera. Los recuerdos caen  oteando sus paredes. El amor, el desamor, el abandono, los años. Hay un lenguaje dulce, muy suave. La certeza se queda desnuda; pasamos lentamente por todas las habitaciones y en cada una de ellas, algo de nosotros se queda o se pierde, o se traslada a un pasado que ya no existe, y a un futuro que es consecuencia viva. Hasta que nuestros pasos se alejan.

 “Esta es la verdadera naturaleza del hogar: es lugar de paz. Es un abrigo no sólo contra todo daño, sino contra todo terror, duda y discordia.”

John Ruskin

 

LENTAMENTE PERDÍ

el olor de la casa,

ese soplo que  huyó por las fisuras

como escapa el deseo de las camas deshechas.

Ahora todo es extranjero.

Resulta tan difícil percibir

el latido a deshora

que agrieta sin perdón los cielos rasos.

(…)

Durante la presentación ya dije sobre Salvador, que su poesía es rica en imágenes, en metáforas. La poesía tiene que hablar dentro de las palabras. De tal forma, que la palabra se eleva por encima del poeta, y queda a juicio del lector. En ese momento le pertenece. Ya no es del poeta. Eso sucede a lo largo de este poemario. Esa sensación continua de que realidad y metáfora se condensan, se unen entre sí y no sabemos cuando es real y no lo es. Esa narración que interviene en nuestros pensamientos y nos distorsiona como si en verdad estuviéramos poblando ese espacio.

 La Casa, ha obtenido el Premio Carmen Merchán Cornello de Cazalla de la Sierra, en Sevilla

 

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Biografía del Autor

Salvador García Ramírez (Rus, Jaén, 1958) ha sido profesor de física y director del Instituto Santísima Trinidad de Baeza (Jaén), ciudad donde reside. Ha publicado los libros de poemas La hora del vigía (2000), Premio El Olivo del Ayuntamiento de Jaén; Ruradia: remota república (2002); Ríos de arena (2005), Premio Denia; Nudos (2006), Premio Alcalá de Henares; Tiempo de tranvías/O tempo dos eléctricos (2016), editado en Lisboa en español y portugués, y Arca del agua (2018). Ha recibido también el Premio de las Justas Literarias de Reinosa, por su colección de poemas Química secreta (2018), el Premio Facultad, de la Universidad de Jaén, por los poemas agrupados bajo el título Periferias (2019) y el Premio de las Noches poéticas de Bilbao con Entretiempos, aún sin publicar. Como profesor de física ha participado en la publicación La luz, un incesante flujo de fotones (1995) y como divulgador ha colaborado en el catálogo Los caracoles de Rus (2018).

Poeta. Prologuista. Talleres. Reseñas. Correcciones Isabel Rezmo, (Úbeda, 1975) Poeta, formadora, maestra, gestora cultural y prologuista. Miembro de varias asociaciones de escritores. Dirige y presenta el programa de radio "Poesía y Más" en Onda Úbeda; y colabora en la emisora universitaria en Jaén UNIRADIO en el programa "Desde Jayjan" del poeta Manolo Ochando. Realiza talleres de iniciación a la poesía en Ed. Primaria y Secundaria; y colabora en varias revistas digitales nacionales e internacionales. Coordinadora de los Encuentros Internacionales de Poesía que se celebran en Úbeda en el mes de junio. Sus versos han sido traducidos al rumano, armenio, inglés, hebreo, italiano catalán, portuguésy ruso en varios blogs y revistas literarias. email: isabelrezmo@gmail.com

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