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La Poesia

¿Desconfinamiento? – Bárbara Armstrong

Testimonio

¿Desconfinamiento? – Bárbara Armstrong

ENTREVISTA

1. ¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Cómo llegaste a él?

Estoy leyendo, por fin, «Cumbres borrascosas» de Emily Bronte, al que le tenía muchas ganas (aunque el formato de edición es un despropósito y me me está costando ponerme en serio). Lo llevaba buscando desde hacía tiempo y, finalmente, lo acabé pidiendo por internet cuando me dejó de parecer tan «feo» hacer a la gente venir a mi casa a traerme caprichos ( si bien, dentro de los caprichos, considero a los libros semejantes a bienes de primera necesidad).

2. ¿En qué fase estás? ¿Ha cambiado en algo tu cotidianidad en los últimos cinco días?

Debo de estar en la fase 0.5 o en la fase que en el duelo corresponde a la negociación. No niego el peligro de la pandemia, no me enrabieto diariamente con cómo se han hecho las cosas y ya casi no tengo delirios del tipo «vamos a morir todos/as». Negocio los términos de la desescalada conmigo misma. Al ver a las calles repoblándose de nuevo, y a ritmo frenético, no puedo evitar autoengañarme con la perspectiva artificial de la «normalidad». Pero, al mismo tiempo, confirmo mis sospechas de que, como comunidad, somos un asco y una amenaza los unos para los otros. Me da miedo que tengamos tantas ganas de recuperar las costumbres (que nunca se borraron del fenotipo social, tan solo se quedaron inactivas) que olvidemos pronto por qué hemos estado confinados. La gente añade mascarillas y medias lunas a su «outfit», pero pasas por delante de una terraza abarrotada o te asomas a una avenida peatonal en sábado y te parecen agujeros en el tiempo. No sé si estamos siendo lo responsables que deberíamos. Soy la primera que ha salido a dar un paseo más largo que los anteriores y que se ha tomado un vino fuera, pero probablemente, también sea una de las personas que menos ha alterado su rutina de confinamiento ahora que se ha «reabierto la vida».

3. ¿Has participado en encuentros o eventos online? ¿En cuáles?

¡En muchos! Recientemente he participado en la Poetry Slam Santander-Zaragoza con muchos compañeros de la ciudad, y he podido conocer a voces de allí que para mí eran desconocidas. Anteriormente, también recité algunos poemas como invitada de Diversos Violetas y «Me quedo en casa poesía», desde Madrid. También, he colaborado con la iniciativa del S-mal aportando un texto, y con la revista Amalgama con otro. Aprovecho para decir que ambos proyectos son muy interesantes y desinteresados, y que merece la pena echarles un ojo. Por otro lado, he participado en varios programas de entrevistas, especialmente con Radio Topo, en «Esto no es una cuarentena» y «Radio topo no se calla».

4. En los últimos días en España ha surgido un movimiento que pide la dimisión del gobierno y «libertad», proyectando una imagen de clase privilegiada absurda, pero privilegiada, y lo presenta como una opinión política amparada en la libertad de expresión. Se saltan la ley, hacen ruido y el ridículo y nos echamos unas risas porque la primera clase económica no es la primera clase ni en ética ni en carisma, pero la policía no interviene y parece que tuvieran un derecho inmanente a hacer lo que les de la gana ¿crees que esto podría llegar a ser peligroso? ¿Imaginas un mundo en el que ésta incoherencia siguiera adelante? ¿Cómo sería?

Me temo que hace tiempo cavilo sobre la posibilidad de vivir en un mundo éticamente inconsistente y políticamente destartalado. Las recientes manifestaciones del cariñosamente apodado «movimiento Cayetanista» son para mí un síntoma claro de incoherencia, como lo es la reivindicación actual de sus protagonistas con respecto a los primeros mensajes que emitieron al inicio del estallido del virus y a su posición social (sin duda, aventajada). Creo que lo peligroso no es la disidencia, sino cómo se maneje la misma. Lo peligroso es el individualismo descarnado, la ofensa, la incongruencia, pensar que el fin justifica los medios. Me preocupa que la falta de consistencia política del país avive la falta de consistencia a nivel personal también. Pienso que, cuando un individuo se quiebra, la sociedad debe ayudarle a reponerse. Cuando es la sociedad la que se quiebra, somos los individuos quienes debemos hacerlo.

5. ¿Qué entiende por comunidad creativa?

Mmm… aunque no sé la definición exacta, para mí sugiere un conjunto organizado de creadores/as. Para mí, tiene claramente un matiz plural pero consciente; es decir, la gente que pertenece a ella sabe que pertenece a ella. Y «creativa» siempre tiene para mí un tinte revolucionario, innovador y original. Me imagino que habrá muchas comunidades creativas en muy diversos ámbitos, pero reconozco que yo me he imaginado un grupo de artistas independientes y comprometidos con el arte voluntariamente, cada uno/a desde sus ideas.

6. ¿Qué es lo primero que harás en la siguiente fase?

Pues… Si pierdo un poco el miedo a «hacer retroceder» en terrero ganado, lo que más me gustaría sería coger un coche y pasar un fin de semana al aire libre. Llevo días echando de menos la libertad para poder moverme por encima de todo (es verdad que los demás aspectos los tengo cubiertos, no puedo quejarme de nada). Mi primer acto de libertad es quedarme en casa porque quiero. El segundo, ¡ojalá darme unas vacaciones de fin de semana en la montaña!

7. ¿Has creado algo que creas que es fruto del confinamiento? ¿Qué es? ¿Se puede ver un fragmento?

Aunque las primeras semanas de confinamiento estuve en completa sequía creativa (horrible), la verdad es que llevo varias semanas escribiendo casi a diario. He escrito varios poemas y un par de relatos. ¡Hasta se me ocurrió una idea inesperadamente y empecé a escribir páginas como para una novela! No sé si llegará a estar terminada y a ver la luz del sol pero, de vez en cuando, cuando me apetece, la sigo alimentando.

Dejo un pequeño fragmento de uno de los poemas que me ha inspirado la situación del confinamiento:

He aquí

el desorden del ser humano:

mamífero,

de carne y hueso

que ve en la rata

una amenaza

y no

un reflejo

8. ¿Te ha afectado alguna de las medidas que ha puesto en marcha el Gobierno para paliar los problemas del sector cultural?

La verdad es que no, por lo pronto, y hasta lo que yo sé. Lo único que me ha afectado ha sido no poder ir a museos, librerías, eventos y conciertos durante la primera fase, y entiendo que haya tenido que ser así. Supongo que el impacto de las medidas será más evidente con el tiempo, restablecida ya una cierta «normalidad» efectiva.

9. Imaginemos que mañana abres los ojos y es 14 de febrero de 2020, ¿cómo sería tu día?

Probablemente estaría acribillando a quien me siga en redes con publicaciones desmitificando el amor romántico y hablando de que mis calcetines están todos sin pareja y no van por ahí autocompadeciéndose ¡jaja! Al margen de eso, supongo que trataría de disfrutar de un sábado como de otro cualquiera, con planes a última hora y esas cosas. O quién sabe, quizá estaría pregonando la que se nos viene entre mis amigos/as como una profeta del apocalipsis. Y recordándome a mí misma no comprar esos billetes a Cuba para este verano.

10. Otro tema presente en el limbo opinatorio es el asunto del 5G, que en foros similares a los que agitan la Borjamari Borroka incitan a demonizarlos. Hay suficientes indicios de que dichas antenas no están suficientemente testadas y pueden generar problemas cognitivos, también hay fuertes indicios de que bots rusos o yankis están alentando campañas de bulos del tipo: El coronavirus en realidad está causado por el 5G. ¿Qué opinas al respecto?

Opino que la gente es muy divertida, y que el conspiracionismo de «jajas» es una delicia. Sin embargo, hay que tener cuidado con lo que leemos y más con lo que decimos. Cuanto más inusual y crítica es una situación, más aumenta el número de especulaciones arbitrarias que se hacen en torno a ella, y mayor es el efecto que tiene en las personas, dado que cumplen la función de llenar los vacíos de información. La clave es el conocimiento. No puedo opinar sobre lo que no sé, y mucho menos debo contribuir con mi ignorancia a que se propaguen las mentiras. Por ejemplo, por lo que sé, la OMS cataloga de momento al 5G como una «posible amenaza a la salud de bajo impacto». Lo han comparado al café en su escala de peligrosidad. No creo que sea fácil testar su impacto en la salud ahora mismo, es una de esas cosas que, para cuando se pueda calcular su mella, igual ya es un poco tarde. Lo que me asusta del 5G no es eso, sino que con sus velocísimas trasmisiones de datos y su hiperconectividad, estemos cada vez más cerca de tecnologizar cada aspecto de la vida humana. Es cierto que yo soy bastante analógica y quizá por eso tengo mis reservas, pero por lo pronto, creo que lo importante es no bajar a la vida real lo que pertenece al plano de la fantasía.

3 Comments

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