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La Poesia

EL IMPACTO DE LA TABACALERA EN LAVAPIÉS. Introducción en primera persona

Una foto que tomé en la CSA Tabacalera hace 3 año
Marie Wiame

Testimonio

EL IMPACTO DE LA TABACALERA EN LAVAPIÉS. Introducción en primera persona

GENEALOGÍA DEL PROYECTO

El proyecto IMPACTO nació en febrero de 2021 cuando apenas comenzaba mis prácticas en Tabacalera, dentro del colectivo Escaparate de Poesía. Cada momento que pasaba dentro de esta inmensa y antigua fábrica de tabaco, cuyas paredes dan testimonio de varios pasajes, artistas, proyectos, comunidades, cada momento me llenaba de una extraña sensación. ¿Dónde está el público? ¿Por qué la Tabacalera está cerrada? 

Cuando estaba deambulando por los pasillos de la Tabacalera, podía leer las descripciones en los carteles frente a la puerta de cada taller, de cada colectivo :

PSICOLOGÍA SOLIDARIA- Atención psicológica y social dirigido a personas sin recursos y en situación de crisis. Alternativa al dinero, devolviendo la atención a través de un servicio a Tabacalera o al barrio” 

“NAVE TRAPECIO-Taller para acoger las necesidades creativas o espaciales en un espacio no comercial. Exploración y aprendizaje mutuo, reciclaje, reciprocidad.”

“MADRIGUERA- Espacio multidisplinar, integrador e inclusivo. Actividades culturales, conferencias, poesía, teatro, canto, desarrollo personal y de bienestar. Proyectos colaborativos para el vecindario. Consciencia en el cuidado del medio ambiente.”

Y muchos más. Descubrí una diversidad y riqueza increíble: un lugar autogestionado por más de veinte colectivos, abierto al público y a cualquier expresión artística o iniciativa social. Y, sin embargo, el lugar parecía tan vacío.

Más allá del hecho de que estamos en medio de una pandemia mundial, me preguntaba cómo un lugar así, un proyecto así, con su historia y su evolución, se encontraba superficialmente desangelado. Y aunque me encontraba a menudo, en un rincón de un corredor, con artistas, pintores, músicos y poetas, me hice esta pregunta: ¿Cómo es la Tabacalera, actualmente, percibida por los habitantes del barrio? Pasaron los días y yo estaba cada vez más confundida. Cómo un proyecto de centro social, que impulsó la participación directa de los ciudadanos en la gestión del dominio público, un centro cultural que entiende la cultura como una noción que abarca las capacidades creativas y sociales de la ciudadanía, tras producción artística, acción social, difusión de ideas y de pensamiento crítico, cómo  tal proyecto, destinado a democratizar la esfera pública, parecía ahora olvidado de todos.

Poco a poco fueron creciendo en mí las ganas de conocer a los habitantes del barrio, a los comerciantes y a los usuarios. Así nació el proyecto IMPACTO.

Mi idea era establecer un «estado de situación» de la Tabacalera a través de su impacto en el barrio de Lavapiés y a través de la mirada de sus habitantes. Establecí una hoja de ruta con un enfoque de tres pasos: una primera recogida de datos: ir a conocer a los habitantes, usuarios y comerciantes de Lavapiés y establecer un primer contacto. El segundo paso consistió en coger confianza y empezar las entrevistas. Y finalmente, el tercer paso se enfocaba en tomar fotos de los encuentros (si es posible, de la gente  en su trabajo o ámbito usual) para registrar el encuentro con una foto.

A mediados de febrero, la idea de mi proyecto estaba clara, quería llamarlo «IMPACTO» y estaba lista para encontrarme con los transeúntes. Días enteros, cámara bajo el brazo, vagaba por las calles de Lavapiés. Me reuniría con todo tipo de gente, charlaría con ellos, les preguntaría si eran del barrio, si conocían Tabacalera y qué pensaban de ella. 

Francamente, conocer a gente no siempre fue fácil. Más allá de mi timidez, algunas personas simplemente no tenían nada que decirme. Conocían Tabacalera, pero no significaba mucho para ellos. Me di cuenta, en ese momento, que este proyecto me llevaría mucho más de lo esperado, y que quizás, tendría que cambiar de ángulo. Sin embargo, logré realizar algunas entrevistas que me permitieron continuar con mi proyecto. 

Entre mis encuentros, dos me llamaron la atención. Mi primer encuentro fue con Julio César y David del «Encuentros- Bar social e intercultural». El segundo encuentro, con Susanna de librería » la Casqueria».

Durante mis conversaciones con estas personas, surgieron varios temas inherentes a la presencia de Tabacalera y su impacto en el barrio de Lavapiés. Las opiniones de mis interlocutores, sus afirmaciones y sus testimonios me permitieron cuestionar las problemáticas ligadas a la presencia de un tal proyecto en el barrio, pero también documentarme sobre la realidad de este centro social autogestionado.

Encuentros – bar social intercultural

A principio de la calle embajadores, al número 26, hay una fachada curiosa sobre la cual está escrito : « Encuentros – bar social intercultural ». Entro para pedir un vino tinto, y me encuentro con Julio César Porras y David Santamaria. Julio es fotógrafo y socio del encuentro bar y David trabaja en la publicidad. Los dos son colombianos. Los dos conocen la Tabacalera “de primera mano”.

  Al preguntar a Julio César y David qué les parecía la Tabacalera, me dijeron que, para ellos, la tabacalera es una “ belleza caótica” y una “ maravilla necesaria”.  Una belleza caótica porque “ tu sabías que estaban pasando muchas cosas pero era muy difícil enterarse de quién era qué, qué estaba pasando y dónde.” Una maravilla necesaria porque es “un espacio autogestionado abierto al público para todos tipos de manifestaciones y expresiones artísticas y culturales.” 

 Al oír esto, me di cuenta de que quizás, estas dos características a la vez contradictorias y complementarias, eran las que hacían de la Tabacalera un lugar tan especial. Un proyecto necesario porque refleja la expresión ciudadana, sea artística o social, dando lugar a nuevos modelos de pensamiento crítico, sociabilidad, participación y territorialización.  Pero también un proyecto complejo debido a su inmensa diversidad de  seres humanos construyendo sus propios ecosistema, proyectos e ideas no obstante, compartiendo la idea de  una convivencia intercultural, interétnica e intergeneracional. 

Mientras hablábamos, pensaba : quizás la fuerza que emana de LTBCL viene del hecho de que, frente a la política de las grandes instituciones culturales que pretenden valorizar una cultura homogénea y universal, la tabacalera propone una opción alternativa que toma en cuenta la diversidad y las características de cada uno de sus usuarios, creando una red definida por las características de cada espacio metropolitano y gestionada por los propios agentes sociales. Creo que es esta complejidad, esta increíble diversidad, lo que, quizás, hace que la organización de la Tabacalera sea compleja o «caótica», para usar las palabras de Julio César y David. 

  Al preguntar a mis entrevistados como pensaban que podía “mejorar” la Tabacalera, y quizás parecer “menos caótica”, me contestaron que “por supuesto no pierda su esencia ni su identidad pero que quizás, tenga más organización, más visibilidad de cara al público.” Mientras David me comentaba la necesidad de “integrar el espacio dentro un circuito cultural del barrio o de la ciudad, para que la gente se entera de lo que está pasando allí y superar el cliché punky del lugar” , Julio insistía sobre la complejidad de un lugar autogestionado por más de veinte colectivos y que “es difícil meter la mano y decir esto habrá que mejorarlo así o asá”.

Desde mi punto de vista, no creo que el proyecto de LTBCL sea el de un centro cultural turístico con taquilla en la entrada y una «tienda de regalos» que distribuye imanes para la nevera. Para mi,  LTBCL se presenta como una iniciativa social y cultural que cubre necesidades que van más allá de lo que la oferta cultural estandarizada puede ofrecer. Necesidades invisibles pero imprescindibles a la vida humana. Necesidades tal como nuevas formas de compromiso social, de participación directa, nuevos modelos de institucionalidad tanto social como cultural.Pero también necesidades de relación, creatividad, de hacer y construir una comunidad.  

Entonces, allí me pregunto : ¿ Qué tipo de visibilidad necessitaria LTBCL, de cara al público, sin perder su identidad y convertirse en un modelo homogéneo y mercantilizado? ¿Si hablamos de visibilidad, estamos hablando necesariamente de turismo y ticketing, agenda y publicidad? O estamos hablando de transparencia ante la ciudadanía, desde el punto de vista de la organización, funcionamiento, representación de las comunidades y sus expresiones sociales o artísticas? ¿Cuál es más importante: Tener un agenda visible de cara al público y publicar constantemente sobre que se está haciendo dentro de LTBCL? O cumplir necesidades más específicas  al ser una institución pública de gestión ciudadana, democrática, participativa y autónoma respeto a los poderes establecidos ? 

 En mi opinión,  la belleza de la LTBCL es, en este sentido, esta misma conjunción entre “necesidad” y “caos”. El hecho de que la Tabacalera abre su puerta a todo tipo de colectivos y personas, ansiosas para involucrarse y participar en el proyecto, generando una inmensa riqueza a través de su diversidad, su capacidad de mutación, su convivencia intercultural e intergeneracional, interétnica, hace la fuerza de tal proyecto pero también genera una gran complejidad. Porque LTBCL es múltiple y diversa, es inmensa y autónoma. 

LTBCL tiene una identidad y valores propios, al ser una institución de gestión ciudadana en un mundo cultural donde la estandarización de las intervenciones institucionales sobre territorios urbanos  y en términos de cultura tiende a adjudicar un “estilo universal” atractivo de cara al público consumidor y al turismo. 

Al final de mi entrevista con Julio y David unas de las respuestas me llamó la atención y me desconcertó. Al preguntar en qué términos la Tabacalera les afectaba personalmente, uno de los dos me contestó : “El turismo. Yo creo que es importante que la Tabacalera no esté dentro del estigma de Lavapiés”.

 En primer lugar me preguntaba : Cuál era la parte «turística» del proyecto Tabacalera¿Y qué tipo de turismo? ¿El que visibiliza la obra de artistas emergentes,de poetas revolucionarios? ¿O el turismo intrusivo, el que eleva los precios de los apartamentos, desaloja sus ocupantes y genera gentrificación? Luego, me pregunté, ¿De qué se trataba “el estigma de Lavapiés”?¿Y cómo debería «deshacerse» de el la tabacalera?

La Casquería

 Hablando con Susanna, de la librería Casquería ( Mercado San Fernando), entendí  un poco mejor de qué se trataba esta alegación. Susanna vive en el barrio desde siempre y conoce la Tabacalera porque hacía parte, anteriormente, de un grupo de consumo que se reunía allí. Cuando conoció el espacio por primera vez, era un espacio muy abierto a la ciudad de Madrid. “Un centro social en el que cualquier colectivo social podía entrar y actuar cuando todas las otras puertas estaban cerradas.”Según ella, la fuerza de la Tabacalera reside en el hecho de que daba representación a los colectivos del barrio, que se daban cita allí.  

Susanna hablaba al pasado, como si ahora, la Tabacalera no cumpliera  las mismas tareas de las del pasado. Al preguntarle cómo, según ella, podía mejorar la Tabacalera tanto en su funcionamiento como en su visibilidad, Susanna me dijo: «quizás volver a una forma de espacio reivindicativo. En el que se discuta y se hable de temas de lo que nos está pasando en el barrio, o sea, que es un desastre Lavapiés”.

Allí estaba el tema del estigma de Lavapiés. Pregunté a Susanna en que Lavapiés era un «desastre» y me contaba que “ con los últimos años y más ahora con la pandemia todo el tema de turistización se ha frenado un poco. Eso ha implicado la expulsión de un montón de vecinos que no pueden pagar la vivienda, etc. Y bueno, para mi aquí en el espacio de Lavapiés es lo más grave que nos está ocurriendo. El proceso especulativo siempre ha sido alto pero los últimos años con el turismo, es cuando ha saltado varios escalones digamos…” Según ella, le gustaría que un espacio como la Tabacalera estuviese como “una alarma constante, un escaparate de lo que está pasando en el barrio”

Durante estas dos entrevistas, surgieron varios temas. La necesidad de un proyecto de centro social autogestionado que responda a una necesidad social de representación, diversidad, proyecto común y gestión ciudadana. La impresión de caos organizativo que provoca tanta pluralidad de personas, proyectos, ideas… La cuestión del turismo, tanto como una necesidad para visibilizar un espacio así, como un veneno para los que viven en el barrio.

Después de estos diversos intercambios, me hago varias preguntas. ¿No fue el mismo estigma de Lavapiés lo que provocó la necesidad de un centro social autogestionado como la Tabacalera? ¿Para hacer oír afirmaciones, promover expresiones y desarrollar el pensamiento crítico? ¿Es el turismo una parte integral del programa de Tabacalera? Y, de ser así, ¿en qué medida no podría restar valor a la identidad del lugar? ¿Cómo se posicionan los colectivos dentro de la Tabacalera en la hora de hoy? ¿Cuáles son sus deseos, sus reivindicaciones ? ¿Y las del público? Y las de los habitantes de lavapiés?

El proyecto impacto está lejos de terminar y me comprometo a continuarlo durante los próximos meses, particularmente a través de un aspecto documental y audiovisual. Intentaría responder a estas preguntas, para dar respuesta a quienes se han planteado las mismas preguntas que yo. Pero también, hacer oír las opiniones y las voces de los habitantes de los barrios, usuarios, miembros de los colectivos, habituales de la Tabacalera, artistas o trabajadores sociales.

El proyecto de impacto está lejos de terminar y es posible que nunca termine. Porque vivirá mientras haya cosas que decir, cambiar, soñar, compartir.

Marie Wiame

Nací en Bruselas, Bélgica. Buscándome la vida por Madrid. Enamorada de las palabras, la fotografía, la pintura y de Paco Ibañez. Diplomada en Comunicación Aplicada ( Diplomatura) y en un Master en Animación socio-cultural y Educación Permanente, con especialización : Mediación social y cultural. Producciones audiovisuales y documentales. Autor de algunas palabras, tiradas por allí --> https://www.facebook.com/ZebrasMind

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