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La Poesia

Entrevista a Alberto Prieto

Testimonio

Entrevista a Alberto Prieto

Entrevistamos al poeta Alberto Prieto durante e estado de alarma

Hemos vivido una situación inédita últimamente y esto tiene muchas implicaciones en el mundo de la cultura, desde el día a día, la situación económica de la mayoría y varios dramas personales al ya palpable cambio de cánon. La última vez que hubo una circunstancia semejante en Occidente, surgió el Expresionismo, así que hemos decidido documentar estas circunstancias de primera mano a través de vari*s artistas a l*s que les hacemos una serie de preguntas. Entrevistamos a Alberto Prieto:

1. ¿Ha cambiado tu forma de vestir últimamente? ¿Dónde estás? ¿Qué llevas puesto?

Realmente no he tenido oportunidad de vestirme mucho. Solo en alguna reunión de teletrabajo y solo la mitad del cuerpo. Creo que será la nueva tendencia. Durante este confinamiento se acabará la tendencia de vestirse de cintura para abajo. La verdad es que la situación nos obliga a estar en casa y la mayor parte del tiempo ando de pijama en pijama.

2. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma?

Al principio con normalidad. No era consciente de la situación o no quería ser consciente de ello. Lo vi como una pesadilla que terminaría pronto. Más adelante mi preocupación ha ido in crescendo. Me he ido creyendo que estamos en una miniserie de Netflix que tiene tintes de acabar con varias temporadas. En definitiva, vivo este estado con mucha incertidumbre y preocupado por mis familiares y amigos.

3. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual?

Los aplausos. Los sanitarios merecen todo el respeto del mundo.

Los enfrentamientos políticos en grupos de Whtassap y en redes, además de los famosos bulos que solo crean crispación y desinformación.

Por último, las sirenas de la policía casi a diario y las acciones de determinados ciudadanos que tratan de ayudar a los más necesitados.

4. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario?

Reenviando el mensaje al pasado. Pongamos a 1920. En este mensaje añadiría cápsulas del tiempo con poemas de este siglo.

5. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?

El teletrabajo y el incremento del miedo a perder a un ser querido. Mi hipocondría me persigue siempre y en esta situación aún más.

6. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?

Bueno, particularmente, he participado en recitales online como el organizado por el Verso Cítrico o el de Escaparate de Poesía; en Jams de poesía como la de Aleatorio de Madrid o la de Málaga; y en la Poetry Slam Virtual de Escaparate de Poesía. En todos ellos he disfrutado a lo grande, puesto que hacía tiempo que no recitaba como consecuencia de la preparación de unas oposiciones que me tenían completamente ocupado. Tras el éxito en las oposiciones este estado de alarma ha avivado mis ganas de volver al escenario, a los recitales, a sentir los nervios del directo.

Como usuario de redes sociales, por otro lado, trato de asistir a los directos y disfrutar de las publicaciones de algunos artistas a los que conozco y admiro. En este sentido, me voy a permitir el lujo de recomendar el nuevo libro de Dyso que pronto saldrá, de la Colección Palabreadorxs (Editorial El Petit); una Colección de Spoken Word (La única en España) de la que formo parte con el libro “Tarzán en el asfalto”. Algo de lo que me siento muy orgulloso.

7. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos?

Asegurar un escenario social que permita que aquellos ciudadanos que vivan de la cultura puedan hacerlo con garantías económicas suficientes. Este confinamiento ha servido también para darnos cuenta de la importancia de la cultura en nuestra vida. Personalmente, pienso que debemos evolucionar hacia un nuevo concepto de producción cultural, pero no tengo una idea sólida sobre el tema.

A corto plazo (espero), mis futuros desafíos pasan por volver a subir a un escenario, escribir algo decente y publicar un nuevo libro cuando considere que el material que estoy produciendo tiene la calidad suficiente. Imagino que necesito una nueva inyección de adrenalina poética. Más a largo plazo, hace poco recibí una buena noticia de mi editor. La Colección Palabreadorxs cruzará el charco y podrá venderse en Chile, Perú, Colombia, Argentina y el sur de Estados Unidos, además de todas las librerías, grandes y pequeñas, de España. El poder llegar a un mayor número de lectores, sin duda, constituye un desafío que ni me imaginaba. Todo ello, con el amor y el apoyo incondicional de mi familia. Este último es el desafío más importante y prioritario. Cuidarnos y amarnos juntos.

8. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles?

Creo que la cultura ya se estaba moviendo en las redes antes del confinamiento por lo que sí que habrá que canalizar el uso de las redes y el consumo de cultura durante los posibles próximos períodos de confinamiento, tratando de categorizar aquello que se consume. Con la publicación indiscriminada de contenido cultural corremos el riesgo de saturar. El boom cultural es muy positivo pero corre el riesgo de difuminarse si no le damos el valor que merece. De esto, no obstante, no estoy completamente seguro. Nunca se sabe. No sabría decir los cambios, quizá más los peligros, que por otro lado, de alguna manera, siempre han existido. Es posible que se produzca una explosión de lo visual.

9. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere?

En primer lugar, creo que habrá que establecer un nuevo escenario social de consumo, en el que el artista pueda vender su producto y llegar con garantías a un público concreto. Quizá el desligar lo cultural de lo social es lo difícil si hablamos en términos de redes sociales.

En segundo lugar, por supuesto, el establecimiento de una renta mínima cultural mediante la cual se garantice y se cuide la producción del artista. Hace unos años asistí a un recital de un poeta invitado a la Poetry Slam de Granada. Al término del recital, custodiado por una maleta con libros, le decía al público que los libros no eran atrezzo, que se podían comprar, que de hecho el artista vive de ello, de vender su producción. Esto es cierto, pero parece que la cultura no se está entendiendo como un bien con un valor incalculable. Miramos hacia otro lado, con las dioptrías de una sociedad acostumbrada a lo inmediato, al consumo de usar y tirar. La imagen de la cultura por desgracia, a los ojos de muchos, no es importante. Eso es una realidad con la que hay que vivir y para la que debemos buscar vacuna lo antes posible. Quizá el canon poético aún se esfuerza por imperar sobre las nuevas tendencias creativas, asumiéndolas como valor de compra, como si se tratara de acciones de bolsa que compran y venden seguidores y likes que ensanchan la pirámide de los elegidos. La era electrónica manda. Eso es innegable. Creo, por ello, que el cambio vendrá a través de los medios de comunicación y redes sociales o difícilmente vendrá. Otra de las medidas a contemplar son las ayudas para mantener las librerías, teatros y establecimiento culturales abiertos, como principal vector de contagio cultural. Las cantidades asociadas a venta e impuestos no son proporcionales. En definitiva, convertir el coronavirus en culturavirus por el medio que sea, cueste lo que cueste. Ese es el gran reto.


Muchas gracias, ha sido un placer 🙂

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