Connect with us

La Poesia

Entrevista a Diego Skanderberg

Testimonio

Entrevista a Diego Skanderberg

  1. ¿Ha cambiado tu forma de vestir últimamente? ¿Dónde estás? ¿Qué llevas puesto? La exterior sí. Mis monos de trabajo (los trajes, camisas y corbatas que uso en mi día a día en el despacho de abogados donde trabajo) llevan más de un mes descansando en sus fundas. La interior no: continúo usando calzoncillos y camisetas de tirantes. Aclaro: me los cambio todos los días. A ello hemos de añadir unos hermosos pantalones de pijama que me ayudan a sentirme como pez en el agua, como hortera en un concierto de Raphael, como abanico en las expertas manos de un componente de Locomía en 1991. En mis salidas a la farmacia (léase «estanco») y al supermercado mi atavío consiste en unos pantalones de pitillo, la camiseta de tirantes, un jerséy fino, la chupa de cuero o una americana, una braga facial que simula ser una calavera, mis gafas de sol y una gorra o una boina en función de mi necesidad de control de las greñas que esta cuarentena me está criando.Estoy en la Villa y Corte de Madrid, Capital de España, luz del mundo, foco preclaro de la inutilidad gubernamental patria. En el humilde y postmoderno barrio de Goya, justo en la frontera con el de Fuente del Berro. Sería de mal gusto quejarse y no pienso hacerlo, aunque esté solo. La pregunta sobre qué llevo puesto ya ha sido respondida y espero que una respuesta más concisa no tenga como finalidad ulterior poner cachondón al entrevistador. Entiendo que el encierro le cause conatos de implosión en las gónadas, pero tampoco es plan.
  1. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma? No suelo explotar de ira a estas alturas de la vida. Me cabreo un poco y ya está. En este caso se veía venir. Era un viernes 13 y estaba en el despacho donde trabajo respondiendo a unos correos electrónicos mientras escuchaba a nuestro ínclito Presidente del Gobierno manejar con elegancia, como siempre, el noble arte de hablar mucho y no decir absolutamente nada. Agarré mis cosas, mis expedientes y carpetas con tareas pendientes, asocié el correo electrónico a mi ordenador particular y me dirigí flemáticamente a mi domicilio a la espera de novedades. En cualquier caso sabía que el viaje que tenía previsto realizar el día 20 de marzo a mi Cantabria nativa se iba a tener que postponer. Al menos me reintegraron el dinero de los billetes. Ni tan mal.
  2. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual? En primer lugar: la magnífica y detallada puesta en relieve de las dos Españas que mecen nuestros designios. La gran cantidad de escupitajos en forma de tuit que han caído en las caras de los bocachanclas que los lanzaron al aire, ahora que el asunto se ha puesto verdaderamente serio. La hipocresía de muchos que hablaban de censura y ataques a la libertad de expresión y que ahora no dudan en justificar y hasta apoyar conductas institucionales encaminadas a perpetrar justo lo que con un gobierno de signo contrario antaño criticaban apasionadamente. El constatar más que nunca que por lo general quienes más sueltan por la boca las palabras «libertad» y «democracia» suelen ser los individuos más fanáticos y menos respetuosos con los pareceres ajenos. Hablan de «su» libertad y de «su» democracia. Al resto que les jodan, que les callen, que les encarcelen. Que son muy mentirosos, reparten bulos, crispan y crean estrés social. No como nosotros que siempre decimos la verdad y somos gente pacífica y tolerante con quien discrepa. Aplíquese mi opinión a todos los espectros ideológicos.
    En segundo lugar: el absoluto COÑAZO que han supuesto, suponen y entiendo que sigan suponiendo mientras esto dure los recitales onlain, los conciertos onlain y las versiones de canciones grabadas «ad hoc». Se me han llenado las redes de notificaciones constantes, de carteles con los mismos nombres para diferentes eventos. Es una barrila del copón. No he aceptado propuestas de participación, yo suelo ir siempre a lo mío y me limito a ejercer mi derecho a no ver ni uno solo de esos recitales o conciertos. Respetando por supuesto el correspondiente derecho de que cada cual haga con su tiempo de confinamiento lo que le salga del bajo vientre. Pero me parece un festival de mediocridad y personalismo, un ciempiés humano, un intento de famoseo, de autopromoción y un constante autobombo. Vamos, lo de siempre, pero onlain. Las felicitaciones y parabienes cuando alguien expone su arte a la crítica ajena no son obligatorias, ¿no?
  3. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario? No sé. Pero mi sinopsis del libro sería: «Gente, que sepáis que nuestros hijos van de jipiprogres pragmáticos y ecorrespetuosos y en el futuro acabarán siendo una mezcla entre Mengele, Stalin y Hiedra Venenosa la de Batman».
  4. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?Me preparo más ensaladas y como más manzanas «Granny Smith». Fumo más. Eso y los descuadres horarios.
  5. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?Remítome a la pregunta tres, apartado dos. Nihil novum sub sole.
  1. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos? Despolitizar el arte y la cultura de una santa vez. Combatir a quienes por un puñado de lentejas se dejan apesebrar contra el Gobierno de turno a base de «inputs» chorras y llorones, «outputs» serviles y mafiosos y «feedbacks» que castran lo que yo entiendo que es el verdadero sentido del arte y la cultura, que es básicamente (entre otras muchas cosas), para mí, tradición, ideas, provocación e independencia respecto de masas e ideologías. Mi reto personal es desviarme totalmente de quienes pretenden la hegemonía cultural y su instrumentalización político-ideológica. Seguir atizándole a los mercenarios, vaya. Estoy perpetrando un nuevo libro al respecto, no es broma. Seguro que será un best-seller, como siempre. Esto sí lo es.
  2. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles? Pues creo que, teniendo en cuenta que el fondo me parece que poco ha cambiado y que las formas tampoco tanto, no demasiados. Simplemente creo que se añadirá esta pandemia al menú temático habitual y ya. Tal vez se reduzca el aforo en espectáculos o se tomen medidas higiénicas más estrictas. Pero poco más. 
  3. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere? Dejar de generar «arte» a sueldo de la ideología de moda sacudiendo e insultando inmisericordemente a la mitad de la población tal vez contribuya notablemente a que no sea necesario pedir subvenciones para que sobreviva, prospere y reciba el interés de la mayor parte del país. Recuerda esta rima: si algo se subvenciona es que no funciona. En el arte, la cultura y en cualquier ámbito. Confundimos, creo yo, el promocionar y premiar la excelencia con mantener a una legión de panfletistas a sueldo del Gobierno que se hacen llamar «artistas». Y así está, así nos va y así nos seguirá yendo si esto no cambia.

Un saludo. Andaivos polo segao.

Torrelavega, 1983. Abogado. Ha sido cantante y letrista en una banda de rock, tiene un EP en solitario y tiene publicados dos libros de -supuestamente- poesía muy chulos. Pero no ha venido aquí a hacerse publicidad, así que no dará más datos al respecto salvo que se le pregunte.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in Testimonio

To Top