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La Poesia

Entrevista a Esther_No_Existe

Entrevista

Entrevista a Esther_No_Existe

Hemos vivido una situación inédita últimamente y esto tiene muchas implicaciones en el mundo de la cultura, desde el día a día, la situación económica de la mayoría y varios dramas personales al ya palpable cambio de cánon. La última vez que hubo una circunstancia semejante en Occidente, surgió el Expresionismo, así que hemos decidido documentar estas circunstancias de primera mano a través de vari*s artistas a l*s que les hacemos una serie de preguntas.

1. ¿Ha cambiado tu forma de vestir últimamente? 

Desde que comenzó el encarcelamiento pre-apocalíptico (o confinamierder) me he liberado de encorsetamientos, cinturones de castidad de encaje, varillas circundantes, tirantes-guillotina y apretujamientos de toda índole. Es decir: ya no uso ropa interior, y voy con ropa tan holgada que hasta se me caen los pantalones (las bragas no, porque nunca se me han caído ante nada, y repito: no llevo).

1.1 ¿Dónde estás?

Estoy en mi soñado paraíso de vacaciones indefinidas donde el calendario se difumina con los días, con todo el oro del tiempo en mis manos, ocupándome por fin de poner punto final a mis múltiples procrastinaciones pasadas. Muy lejos de casa, de esa jungla urbana que me atenazaba y de la que decidí escapar catapultada por esta película de ciencia ficción (série B zombie) que se nos ha venido encima. 

1.2 ¿Qué llevas puesto?

¿Me estás tratando de seducir en la distancia o es que de pronto me he colado en un chat erótico por error? 

Venga va, acepto jugar (soy ludópata verbal): Voy vestida con un pijama de raso negro y una bata rosa fucsia con la que me proclamo a mucha honra la diva del mal gusto (lo cual me trae sin cuidado). Soy la viva imagen del anti-erotismo. He roto la fantasía, ¿no? ¡Vaya!

2. ¿Cómo viviste el principio de la declaración del Estado de Alarma?

Me sentí el oráculo de Matrix. Recibí llamadas diciéndome «tenías razón» y a su vez yo hice las propias a los más escépticos apelando al pedante «te lo dije», ese que todo el mundo detesta escuchar pero que satisface tanto al ego poner sobre la mesa en boca propia. 

No me vino de nuevo. Llevaba un mes en estado de alarma interno, más paranoica que realista (o al menos eso pensaban de mí y me lo hacían saber), animando a todos a comprar botellas de litro de gel alcohólico, usando guantes de látex (compré varias cajas cuando aún había stock a mansalva en los supermercados) y reclamando despidos inminentes para tratar de asegurarme  una huida limpia de Barcelona antes de que todo estallara por los aires. 

Sí, me llamaron loca, pero unas semanas después la bomba/verdad cayó por su propio peso.

Estoy en paz conmigo misma: advertí, cumplí y me fui. Lo hice en secreto. Nadie sabía por entonces que me había marchado de la ciudad hasta que ya fue demasiado tarde para despedirse.

3. ¿Qué es lo más llamativo que recuerdas de este proceso, lo que más te haya llamado la atención, lo más visual?

Tengo una imagen grabada en mis retinas tremendamente cinematográfica, real como el virus mismo: Correr a toda velocidad por la carretera a las 23:59h de un viernes 13 (certera fecha) embutida con una amiga dentro de su pequeño coche rojo a rebosar de maletas con las pocas pertenencias que pude salvar de mi casa en apenas unas horas de mudanza express, esperando llegar a tiempo para cruzar Catalunya antes de que se hiciese efectiva la amenaza de cierre inminente de fronteras entre comunidades. Así me vi. Toda una aventura de supervivencia extrema que me ha cambiado la vida.

4. Imaginemos que el virus se ha enviado desde el futuro por un grupúsculo de humanos supervivientes más desarrollados en algunos ámbitos científicos con el objetivo posible de prevenir el contexto del cambio climático. ¿Cómo desarrollarías este escenario literario?

¡Oh, yeah! Me implosionan los sesos con mil desarrollos posibles, personajes, inventos, descripciones… ¡Me encanta la idea! ¿A quién se le ha ocurrido? Más que nada para mencionar al artífice primigenio en el prólogo de mi próxima novela futurista basada en ese argumento. ¡No sabéis la inspiración que acabáis de darme! Si queréis saber la respuesta tendréis que esperar a que publique la obra (eso sí, auto-editada. Paso de editoriales). O no, quizás una vez esté criando malvas bajo tierra encontraréis el manuscrito entre los tantos papeles que atesoro que no han visto la luz, y la publicaréis vosotros sin mí. Siempre he tenido la romántica idea de ser leída póstumamente. 


5. ¿Cuál ha sido para ti la principal diferencia con “la normalidad”?

No ha habido nada normal en mi reciente historia. Casa extraña, cama extraña, una ciudad extraña que aún no he podido explorar (de cuyo nombre no quiero acordarme), hábitos extraños (he vuelto a ver TV, principalmente noticias de calado sensacionalista, parecidas a las que había hace 6 años cuando tiré por la ventana mi antiguo televisor), vecinos extraños, convivencia extraña con una amiga a quien hacía años que no veía, vida social extraña (nula, como todos)… Y lo peor es que extraño muchas cosas: familia, amigos, amores, comodidad, ciertas costumbres del día a día que he tenido que aniquilar (y que ahora agradezco que no existan… las costumbres, no todo lo demás enumerado). 

Pero, dentro de todo este caos, debo reconocer, como ser extraño que soy, que la extrañeza me es familiar y mi adicción a los cambios radicales la hace más que soportable, casi diría que fresca y excitante. 

6. ¿Cómo has vivido dentro del ámbito cultural el confinamiento?

Desde finales de 2019 experimento una vehemente necesidad de soledad, reclusión y sosiego que ha conllevado una invisibilidad de mi persona/personaje público en el ámbito poético barcelonés, por lo que desde entonces no he participado apenas en actividades culturales (a expensas de acudir a algún micro abierto puntualísimo donde me he limitado a permanecer rigurosamente como espectadora). Es por eso que durante el encarcelamiento (confinamierder) no he notado diferencias en ese sentido: he continuado recluida en Estherlandia, mi hermoso país imaginario repleto de clones de Esther. 

Sin embargo, no puedo obviar que ha sido un duro golpe para la cultura, el cual me duele enormemente incluso desde mi reciente introspección.

7. ¿Cuáles crees que serán los principales desafíos culturales después del confinamiento? ¿Y los tuyos?

El primer desafío será matar el miedo. Será difícil conseguir que el público salga de sus casas y busque refugio en la cultura sin temor a perecer en el intento. Pero eso ocurrirá en todos los ámbitos públicos. Es más, cualquier actividad en lugares cerrados que involucre a un número elevado de personas sin poder asegurar entre ellas un distanciamiento físico será directamente erradicada.

Pero, sin duda alguna, el mayor desafío será económico. Porque, aún sin miedo y con el beneplácito gubernamental (a largo plazo), el público tendrá los bolsillos vacíos y no contemplará la cultura como una gasto de primera necesidad.

Veo difícil reanudar las principales actividades sin que causen pérdidas. Cines, teatros, salas de conciertos y locales culturales, entre otros, se verán afectados seriamente por falta de afluencia y falta de financiación externa, como es el caso de pequeños colectivos que a duras penas obtienen ayudas del Estado (siendo estas escasas o directamente nulas); por tanto muchos locales tendrán que cerrar sus puertas, desgraciadamente.

No son muy halagüeños mis pronósticos, lo lamento.

En cuanto a mis retos personales, en lo que al arte se refiere, no me preocupa absolutamente nada. Tengo algunos proyectos en mente, pero son a muy largo plazo y si finalmente los llevo a cabo tengo claro que los produciré de manera independiente, de puertas para dentro. No creo que me abra a dar a conocer mis creaciones a un gran público ni me exponga como lo he hecho hasta el momento. Voy a continuar en mi línea de invisibilidad. Ya no me apetece tanto mostrar, sino crear por el simple hecho de crear, sin finalidad de llegar a nadie. Pero no me hagáis mucho caso porque nunca puedes decir «de esta agua (ya) no beberé».

8. ¿Crees que habrá cambios en los contenidos y en las formas? ¿Cuáles?
Respecto a los locales culturales (colectivo que conozco muy de cerca), imagino que se implementará una política de aforo limitado que incluya distancias de seguridad, lo que es en sí mismo una paradoja, la antítesis a lo que justamente se busca en este tipo de ocio nocturno alternativo: socializar y compartir, sentir el calor humano. 

Quizás se promueva la participación del público a través de plataformas de streaming (de hecho a día de hoy ya se están haciendo encuentros online relacionados con la filosofía, la literatura y la música). 

Los contenidos serán como siempre han sido: historias corrientes, amor y desamor, comedias, dramas, contexto histórico, remakes (gran recurso para guionistas bloqueados) y… crítica social, mucha referencia a lo que estamos viviendo actualmente: un empacho.

Yo voto por seguir en la RESISTENCIA. Me explico:

El arte ha sido históricamente un medio subversivo a través del cual artistas de las clases sociales más dañadas han mostrado su rechazo al sistema siendo la base del pensamiento revolucionario. Así que espero que sigamos en esa línea disonante que tanto molesta a los que tiene que molestar, sembrando consciencia colectiva en los que no la tienen. Si, por el contrario, en contraposición con lo mencionado, se produce un atentado a la libertad de expresión mediante censura, no me cabe duda que la actividad artística más transgresora continuará su lucha desde la clandestinidad. Esperemos que la tan temida cárcel del pensamiento vaticinada por Orwell y Huxley no suceda nunca (si es que no estamos en ella…)


9. ¿Qué crees que habría que cambiar en el marco de esta crisis para que el sector prospere?
Un cambio visceral, existencial, de raíz, debe producirse tarde o temprano a nivel global en muchos aspectos. Sería largo de exponer, pero básicamente me gustaría ver la caída de las grandes industrias a favor de un consumo de proximidad, de barrio, más cercano y ecológico, e incluso añadiría el viejo concepto del trueque vecinal. Imagino un máximo aprovechamiento de los recursos naturales: huertos urbanos en las terrazas, balcones y azoteas de los edificios que lleven a un auto-abastecimiento parcial.

Más contacto con la naturaleza. Más sencillez. Menos consumismo. Más espiritualidad y amor, para recordar quienes somos y volver a los orígenes. 

 
En el sector artístico, me gustaría ver un crecimiento exponencial desde la base. Necesitamos nuevas caras y nuevas ideas. Y a esos grandes pensadores que son la especie en extinción del siglo XXI, filósofos, artistas e incluso futuros políticos (o anti-políticos) con políticas más sensatas. A esas personas se las ha de rescatar del jardín de infancia, de las escuelas, institutos y universidades. Si el sistema educativo se preocupara por dar valor a la sensibilidad creativa facilitando herramientas para que niños y jóvenes desarrollaran todo su potencial, estoy convencida que todos los seres humanos aportaríamos nuestro granito de arena a la cultura, ya que todos somos seres creativos.

Con estas palabras quiero ir mucho más allá de lo que se espera de ellas. No me basta con que todo vuelva a la «normalidad» porque muchas de las cosas a las que estábamos acostumbrados de por sí no eran «normales» (nos hacían creer que lo eran). Abogo por un cambio dimensional, que trascienda a las políticas de recuperación económica, a los tratados, a las leyes, a los posibles futuros confinamientos reincidentes y a todo lo establecido como «normal».
Quizá es esta utopía del cambio la que da sentido a la pesadilla en la ahora estamos inmersos. Y es así, pese al prisma negativista que a priori puedo reflejar en esta entrevista, como quiero imaginar el futuro: libre y próspero. Sano y lleno de amor.

Saludos desde Estherlandia.


Muchas gracias, ha sido un placer 🙂

2 Comments

2 Comments

  1. Sergio Escribano

    24 abril, 2020 at 7:51 pm

    Me ha encantado Esther 🙂 Felicidades

  2. Quelbon

    24 abril, 2020 at 2:18 pm

    Hola .te escribo desde el planeta Tripalla, en la gelaxia de Andromeda’. Lamentablementamos los perjuicios ocasionanados a su especie. Todo ha sido un mal entendido. El mensajero de Paz que enviamos, resulta, que al aterizar y contactar con los aldeanos de wuhai, en xina, nuestro enviado, sin querer, y sin premeditación ESTORNUDO, y de ese Hasaachiiisss! Salio el Coronavirus.
    Disculpen el Last in translation 🥺

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